‘Chapa y pintura’ para que la casa neomudéjar de León pase la ‘ITV’
En tres años, los propietarios han rebajado su precio de seis a cuatro millones de euros .

La casa se encuentra estos días cubierta de andamios para la reparación y mejora de su cubierta y fachada.
Es uno de los inmuebles más singulares de la capital leonesa. La casa neomudéjar ubicada entre las calles San Agustín y Alcázar de Toledo fue construida entre 1911 y 1917 por Arsenio Alonso y Manuel de Cárdenas —prolífico arquitecto, autor de numerosos edificios leoneses de primera línea— y goza de la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de monumento. Fue puesta a la venta hace tres años por seis millones de euros y ahora la inmobiliaria encargada de su venta, R3, ha comunicado que el precio ha descendido a los 4.100.000 euros. Pero además, el inmueble está siendo sometido en estos momentos a intensas obras de mejora y restauración de su cubierta y su fachada con el fin de poder superar la revisión técnica del Ayuntamiento, esa especie de ‘ITV’ de edificios que han de pasar todas las construcciones de la ciudad.
De hecho, su aspecto actual, cubierta por entero de andamios, ha hecho pensar a muchos que la venta ya había tenido lugar. Margarita Riesco, gerente de R3, explicaba ayer al Diario que ésta todavía no se ha producido, pero que en los últimos meses ha aumentado significativamente el número de personas que se han mostrado interesadas en la casa. «Se trata en su mayor parte, aunque no siempre, de particulares que buscan hacer de este inmueble una explotación hostelera», apuntaba Riesco, haciendo ver al mismo tiempo la «excepcionalidad» del mismo. «Es lógico que la gente se lo piense, estamos hablando de mucho dinero y también de unos trabajos de restauración complejos» —sobre todo por contar con el grado máximo de protección— pero también mencionó la ubicación inmejorable del inmueble, en pleno centro de la ciudad, y un interior de ensueño. Además, valoró los actuales trabajos de reparación en el sentido de que su «mejor y más atractiva presencia» pueda atraer con más fuerza a posibles compradores. Ayer mismo, sin ir más lejos, mostraron el interior de la casa a uno de ellos. La posibilidad de que se instale un hotel en el centro capitalino y así se salve del olvido una de las construcciones emblemáticas de León está, así pues, cada vez más cerca.
También lamentaba Margarita Riesco que el precio no hubiera sido ajustado antes: «Si lo hubiéramos puesto en cuatro millones hace uno o dos años, seguro que ya la teníamos vendida, estoy convencida de ello, sobre todo porque había dos compradores que estaban enormemente interesados en ella».
La casa, deshabitada desde 1988 —si hacemos caso del calendario que queda en la planta baja, donde en su día uno de los últimos propietarios tuvo unas oficinas—, es un auténtico museo. El mobiliario, las vidrieras, la escalera, los radiadores, los lavabos, los pisos, los artesonados, la ebanistería... es como adentrarse en un túnel del tiempo. Una auténtica postal de principios del siglo pasado, el último ejemplar de ‘hotel unifamiliar’ de los que existieron en estas mismas calles. Y es que, además de muebles, las estancias de este verdadero museo aún están pobladas por numerosos objetos personajes de quienes vivieron allí, tales como fotografías de boda en la pared, las zapatillas junto a la cama, el jabón en uno de los baños...