El invento del maligno
‘JR 2’
En tiempos de tribulación no hacer mudanza. El domingo fue de esos días en los que se demuestra que sabemos cumplir los axiomas de nuestros clásicos. Días en los que, hartos ya de las angustias que anuncia el futuro y su aroma a más de lo mismo o peor, preferimos llenar la bañera con la espuma del pasado. Una vuelta a tiempos más felices, a los cimientos de la civilización occidental, con Alemania clasificada para cuartos de la Euro, como siempre; con concierto de Bruce Springsteen en el Bernabéu, como nunca, y con el reestreno de la serie más recordada de finales de los 70 y buena parte de los 80.
Aún es pronto para resolver si es una continuación, si es una secuela o de si se trata de un remake, pero Dallas, estrenada en TNT, mantiene buena parte de sus señas de identidad. El rancho de Southfolk, el malo, JR, el bobo, Bobby, y la esposa-trapo del malo que en realidad es una esponja, Su Ellen. Junto a ellos, una troupe de jóvenes guapos y guapas, de la que es bandera Jesse Metcalfe, el jardinero de Mujeres desesperadas, que hace de hijo adoptivo de Bobby, aunque en realidad es su vivo retrato en lo de llevarse revolcones por las intrigas de JR 2, el hijo del malo más malo de la tele, con permiso de Angela Chaning.
La cosa va de que el petróleo ha subido, mientras el tiempo ha pasado por el rancho y el bisturí por la cara de sus inquilinos, ahora padres de unos cachorros ansiosos por repetir su insidia en el caso de uno y su ingenuidad en el caso del otro, todo bajo la atenta mirada de unos progenitores a los que quieren emular y que al menos en los primeros episodios actúan como el gancho de cara a la audiencia en una serie que nada entre la ambición desmedida de poder y los conflictos sentimentales, con personaje de la mitología griega incluido, Elena.
Por cierto, que de la que no hay noticia es de Pamela, la turgente esposa de Bobby en el original, personaje interpretado por Victoria Principal, una de tantas celebridades de la industria del entertainment que siempre lleva encima las pruebas de su matrimonio con un cirujano plástico.