Diario de León

Los monumentos también cambian

El paso del tiempo, derribos, ampliaciones y restauraciones han alterado la imagen de edificios históricos.

Verónica Viñas
León

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Parecen ‘disecados’, pero no es cierto. Monumentos que llevan en pie más de dieciocho siglos, como las murallas de León, no eran en origen como ahora. Los estragos del paso del tiempo, demoliciones, ampliaciones, reformas y la falta de inversiones han ido transformando los edificios históricos que atesora la provincia. Metamorfosis en ocasiones providenciales y, en otras, devastadoras. Si los constructores pudieran contemplarlos ahora, probablemente, apenas los reconocerían. Algunos han perdido no sólo la traza primitiva, sino también el color y la policromía que decoraba su exterior. Y no sólo han cambiado desde que se erigieron, sino década a década.

San Isidoro no es ahora como en los años treinta, ni la Catedral como a principios del siglo XX. Otros han corrido peor suerte, como el monasterio de San Pedro de Eslonza, al que le arrebataron su fachada principal en los años 40 para ‘adosarla’ en la iglesia de Renueva de la capital. Las 23 estatuas que hasta hace tres años decoraban el pórtico de la Catedral y desde entonces permanecen ‘refugiadas’ en el claustro a la espera de ser restauradas, en principio eran ‘coloreadas’. El crecimiento de la ciudad fue sacrificando ‘pedazos’ de muralla, que también ha ido perdiendo altura y cubos. San Miguel de escalada a finales del XIX presentaba un aspecto bien distinto al actual.

De pesadilla

Mantener el patrimonio ‘intacto’ ha resultado misión imposible. El mejor ejemplo es la Catedral, prácticamente rehecha en la magna restauración del XIX. En 1857 comienzan a caer cascotes. El descomunal peso de la cúpula barroca hace temer el hundimiento del edificio gótico. La providencial intervención de Matías Laviña y de su discípulo, Juan Madrazo, impedirá que la Catedral se precipite al vacío. Durante 14 años el edificio gótico se sostiene gracias a un complicado sistema de andamios. Cuando llega el momento de probar la solidez de los arreglos todo el mundo cruza los dedos.

El siglo XIX fue el peor en la historia de San Isidoro, erigido en el siglo XII por el arquitecto Pedro Deustamben sobre un primitivo edificio anterior. Las tropas francesas saquearon las capillas y convirtieron en cuadra el Panteón Real. Cuando llegó la hora de la retirada, incendiaron la iglesia. Pocos años después, en 1835, con la desamortización de Mendizábal, hubo nuevos expolios. En los años 20 el arquitecto Torbado descubre en el atrio una galería porticada que había sido tapada en tiempos del abad Fonseca. En 1960 el arquitecto Luis Menéndez-Pidal la recuperó.

La desolación se ha extendido por gran parte del patrimonio provincial. Muchos castillos, iglesias, ermitas y monasterios sufren siglos de olvido. Un abandono que ha convertido en ruinas edificios emblemáticos que hace unos pocos años pudieron haberse salvado, en algunos casos, con pequeñas obras e inversiones. Ahora, con la crisis, corren malos tiempos para el patrimonio. Sin dinero para las mínimas obras de mantenimiento y conservación, la estampa que hoy ofrecen los monumentos leoneses será diferente en el futuro.

Pruebas fotográficas

Las primeras fotografías que existen de los monumentos leoneses ofrecen imágenes desconocidas y permiten apreciar los añadidos y amputaciones que han experimentado.

El siglo XX cambió por completo el paisaje monumental de León. Hubo décadas en las que el ‘expolio’ fue consentido y, para algunos, un negocio rentable. Por sumas irrisorias o a cambio de arreglos, algunos curas se desprendieron de retablos, artesonados, tablas, esculturas, columnas, arcos e, incluso, atrios enteros. Como ejemplo: en el 2005 un anticuario catalán subastó una tabla de Nicolás Francés del primitivo altar mayor de la Catedral de León. La adquirió un coleccionista particular. En el año 1740 los canónigos de la Catedral desmontan el magnífico retablo realizado en 1434 por maese Nicolás para instalar en su lugar un ‘pegote churrigueresco’ de Narciso Tomé. El retablo gótico es desmantelado y las tablas que lo integran se dispersan. León está entre las provincias con mayor número de monumentos en ruina. Así consta en la Lista Roja que elabora la asociación Hispania Nostra. El monasterio de Santa María de Villaverde de Sandoval, del siglo XII, tampoco se mantendría en pie si no fuera por las esforzadas campañas de Promonumenta, que proyecta ahora elaborar su propia lista roja para detallar el estado de conservación de los monumentos leoneses.

La gran pregunta es cómo estará el patrimonio leonés a finales de siglo. Los expertos lo tienen claro: depende de las inversiones. Sin ‘inyecciones’ de dinero para mantener en pie algunos edificios emblemáticos o evitar su desplome, el ingente ‘parque monumental’ que posee León irá menguando. Con las administraciones ahogadas por las deudas y un presupuesto cada vez más limitado, la única opción es el mecenazgo o las cuestaciones populares. Pese a todo, los monumentos seguirán cambiando...

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