Diario de León

Amancio Prada. cantautor

«El minero canta por un sol de oro limpio»

El día 30 vuelve al Auditorio Ciudad de León, su casa, con ‘Trovadores, Románticos y Libertarios’. Cree que en estos tiempos de crisis hay que reivindicar la cultura «como un bien público, necesario, que habrá que cuidar entre todos». El cantautor berciano no pierde la esperanza de que se arregle el conflicto minero. Prepara disco con poetas leoneses contemporáneos, como Crémer, Gamoneda, Julio Llamazares, Pereira, Colinas y Mestre.

Las entradas del concierto (25 euros) se pueden adquirir en ticketcyl y en la oficina comercial del Diario de León.

Las entradas del concierto (25 euros) se pueden adquirir en ticketcyl y en la oficina comercial del Diario de León.

Verónica Viñas
León

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—‘Trovadores, Románticos y Libertarios’, ¿con cuál encaja más?

—Son afluentes de un mismo caudal lírico, se dan la mano, y yo me siento muy a gusto cantando en esas aguas.

—Vuelve al Auditorio después de cuatro años, ¿es más difícil cantar para el público de casa?

—No, más difícil, no. Tampoco más fácil. La verdad es que en León me he sentido siempre muy querido. Pero los nervios no te los quita nadie. Voy a cantar por primera vez algunas de las canciones y romances del antiguo Reino de León que recogí en el disco Del amor que quita el sueño. Y luego, a los románticos y libertarios. Estoy preparando este recital con mucha ilusión. Quiero esmerarme.

—¿Cómo está siguiendo el conflicto minero?

—Pues lo estoy siguiendo principalmente a través del DIARIO DE LEÓN. Con preocupación, con esperanza y con admiración por el coraje y determinación de los mineros y sus mujeres. Es que son muchas las familias que dependen de ese trabajo. Aún no pierdo la esperanza de que se arregle de alguna manera. ¡Con la cantidad de millones que están dedicando al desastre bancario! Y digo esto, al margen de la necesaria reconversión o no de ese sector y de ciertos desmanes ecológicos en explotaciones a cielo abierto que destruyen el paisaje. Porque del paisaje también se vive, aunque algunos piensen lo contrario.

—¿A Léo Ferré, Chicho Sánchez Ferlosio y Agustín García Calvo siempre los lleva en la mochila?

—Sí, Chicho y Agustín van conmigo y yo con ellos desde hace muchos años. Amigos con los que tanto he cantado y querido. Chicho es el cantor con más gracia que he conocido; y Agustín, un poeta fundamental, enorme, que raras veces figura en las antologías. Los dos alimentan mi canto. Léo Ferré completa esa trinidad de la desobediencia.

—¿Ve la salida del túnel?

—En una viñeta de El Roto se ve a un hombre corriendo por un túnel con los brazos abiertos gritando: «¡No salgáis, que fuera aún es peor!». Pero hay que salir, y saldremos. Con trabajo, con imaginación, sin miedo. Mejor estar a la intemperie que guarecidos en la oscuridad. Y veremos la luz. Como dice Mestre, «las estrellas para quien las trabaja».

—¿La creación es más fructífera en tiempos de crisis?

—El dolor despierta el canto. La alegría se lo lleva. Cantar es un bálsamo. Así lo siento. Por eso el canto es tan antiguo. Y por eso el minero canta por un sol de oro limpio.

—¿Todo es una gran mentira?

—Todo, todo, no; ni mucho menos. Es cierto que desconsuela y deprime ver hasta qué punto en este país nuestro se ha instalado la corrupción hasta en las más altas instancias y de qué manera. Pero hay mucha gente honesta que realiza su trabajo con generosa dedicación. Con dignidad. Gente que conjuga la excelencia con la discreción. Yo les canto: «Canto aos homes que loitan na oscuridade da noite pra facer salir o sol».

—¿En París fuiste pobre y feliz como Hemingway?

—Fui pobre, pero nunca me he sentido pobre. Siempre me ha parecido que de casi todo tengo más de lo que necesito; probablemente, más de lo que merezco. Y fui feliz… a ratos, claro, como ahora.

—Si usted fuera Rajoy...

—¡Menuda papeleta! Pues algunas cosas se me ocurren. Por ejemplo, seguiría el ejemplo del señor Hollande en Francia y me bajaría el sueldo un 30%. A mí, a los ministros y a diputados, senadores y políticos en general. Para dar ejemplo. La revolución francesa acabó con los privilegios de la nobleza, pero hoy día esos privilegios se han reproducido en la clase política. Es así la cosa. También me pondría y establecería un límite de dos legislaturas, siguiendo el ejemplo del presidente Aznar, extensible también a diputados, alcaldes y senadores. Me reuniría con empresarios como Amancio Ortega y David Álvarez y les escucharía. Bueno, lo que de verdad me encantaría es ver alguna vez que quien gobierna admite haberse equivocado en algo y agradecer a la oposición su crítica. Y viceversa, que desde la oposición se reconociera alguna vez los aciertos de quien gobierna y lo celebrara por el bien común. Falta esa elegancia.

—¿Mantenerse en la música se ha vuelto misión imposible?

—Hombre, imposible, imposible… espero que no. Ya vivimos tiempos peores. Algunos estamos entrenados en la incertidumbre.

—¿En las épocas difíciles florecen los cantautores?

—Los cantautores somos plantas silvestres. Debemos florecer y dar frutos sin especiales cuidados. Libremente.

—¿Se canta mejor solo en el escenario?

—También me encanta cantar acompañado. El caso es cantar. Solo, la concentración es máxima.

—¿La poesía es una forma de resistencia?

—Exacto. Una lámpara en la noche de la vida. Un gusano de luz en la conciencia. Cantar sin miedo.

—¿Hay poetas que se le hayan atragantado a la hora de componer?

—No. Hay poemas a los que tienes que darle muchas vueltas hasta convertirlos en canción, que llevan su tiempo. Pero esa dificultad espero que no se note. Que parezca que ha sido fácil, espontáneo, natural. Ésa es la gracia.

—¿La mística es de este tiempo?

—Es que para mí el místico, creyente o no, es alguien que se entrega a los demás, a un ideal, y que se anonada en esa aspiración, en esa entrega. Vive el despojamiento perfecto que permite ver las cosas desnudas sin miedo y sin el ruido de los valores mentirosos. Claro que son gente de este tiempo, pero no se exponen en el escaparate, no se exhiben. Pero haberlos haylos.

—Qué le diría a un parado que tiene que pagar la hipoteca.

—Pues que aguante, que resista. Y que hable con los abogados del 15M.

—Los ayuntamientos ya no sufragan conciertos ni en las fiestas y mucha gente no puede pagar 10 o 20 euros o puede ir a menos conciertos. El panorama pinta negro...

—Si pinta negro, no nos vamos a quedar en blanco. Oscurece, luego amanecerá. Hay que actuar, inventar. Aunque las cosas no vuelvan a ser como antes, que todo era gratis, hay que reivindicar la cultura como un bien público, necesario, que de alguna manera habrá que cuidar entre todos. La música, la pintura, el arte en general es también patrimonio. ¿Acaso la catedral no lo es?

—¿Está embarcado en algún nuevo proyecto?

—Sí, en varios. Me gustaría grabar pronto el disco dedicado a los poetas leoneses contemporáneos. Canciones de Crémer, Pereira, Gamoneda, López Álvarez, Colinas, Mestre, Llamazares…. Son muy buenos.

—¿Sacar un disco, con la que está cayendo, es una aventura temeraria?

—No es fácil, no. Pero lo que nos atrae es lo difícil. Sabemos que el disco como soporte irá desapareciendo, será un recordatorio físico de algo virtual que está sonando en la red, en el aire…, que es donde estamos todos.

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