Amancio González convierte en yeso los rostros de las letras leonesas
El escultor presentará la colección de 27 bustos cuando disponga de presupuesto .

El escultor Amancio González junto a algunos de los bustos en bronce de los escritores leoneses.
Las manos de Amancio González reviven en yeso a los grandes escritores del Reino. El proyecto de realizar 27 esculturas —algún número había que escoger— de las efigies de los grandes representantes de la literatura leonesa le llevó años y esfuerzo, pero por fin está terminado.
Sin embargo, la crisis económica y la falta de recursos han truncado la culminación de los planes de Amancio González. La carencia de presupuesto ha hecho que diecisiete de los bustos sigan esperando en yeso en el taller, aunque eso no parece preocupar demasiado al escultor. «Lo importante era que la primera fase, en la que realmente se plasman las formas en el material, se terminara, porque después sólo se trata de acumular el dinero suficiente».
Los inicios de esta aventura estuvieron en la cabeza del editor y librero Héctor Escobar que planeaba la publicación de un libro de gran formato que recopilara los textos de los autores en los que se reflejara su personalidad y su carácter en las letras. Este grupo de textos se complementaría con las fotografías que hizo Amando Casado de los bustos de González. En definitiva, se trataba de recuperar la vida de estos intelectuales y de conservar para las futuras generaciones los frutos de un momento único de la literatura leonesa.
Los rostros acabados
El de Antonio González de Lama -en este caso ya en bronce- se colocó no hace mucho en el colegio público leonés que lleva su nombre con motivo del cincuenta aniversario de la labor educativa de este centro. En septiembre, el retrato de Ramón Carnicer se verá definitivamente instalado en Villafranca del Bierzo, localidad natal del escritor, para conmemorar los cien años de su nacimiento. «El caso del busto de Ramón Carnicer es particular porque los 6.000 euros que se necesitaban para pagar el busto y la peana de bronce se consiguieron por suscripción popular. Fueron los propios vecinos del pueblo y aquellas personas cercanas a su figura las que participaron con sus ahorros para que este proyecto en particular pudiera finalizarse. Esto demuestra que las instituciones públicas no tienen que estar siempre de por medio», explica Amancio González.
Sólo la creación de los bustos en yeso ya supuso una gran labor de investigación. Al iniciarse el proyecto cinco de los veintisiete escritores estaban ya muertos, y otros tres fallecieron durante la elaboración de las esculturas. Los rostros de Ramón Carnicer, Basilio Fernández, Leopoldo Panero, Antonio González de Lama y Ricardo Gullón tuvieron que crearse a partir de documentos y fotografías. «Después de la muerte de Ramón Carnicer en 2007 fue su hijo el que puso a mis disposición una gran cantidad de documentación que incluía fotografías y vídeos», explica el escultor. «Además, tanto en este como en otros casos fueron fundamentales las conversaciones que mantuve con los familiares y amigos de los escritores, que pudieron hablarme de su personalidad y de sus gestos. El resto del trabajo fue pura intuición».
La idea del autor
González asegura que para él la idea de los bustos nació de «la curiosidad que tiene todo escultor por el retrato, que es lo más difícil de la escultura». «Yo traté siempre de comenzar por un retrato realista, aunque no me considero como tal, al que luego intenté añadirle un hálito vital que reflejase la psicología del personaje, aunque esa es siempre la parte más difícil». No podemos saber cuándo el público podrá disfrutar de la colección reunida y del libro que fue el proyecto original de Escobar y González. «El problema viene sobre todo de la actual crisis, que ha mermado la dotación a los proyectos culturales y artísticos», explica su autor. Mientras tanto los escritores leoneses del pasado siguen observando cómo pasa el tiempo desde sus pedestales de escayola.