El invento del maligno
Frágil, confusa y diferente
Es difícil no rendirse a Blanca Portillo. Y es difícil no sentir simpatía por Santi Millán (desde su etapa de La Cubana a sus anuncios de Donuts en calzoncillos). Otra cosa es rendirse a Frágiles (Telecinco), aunque el sueño sí tumbara. Para no coincidir con el baloncesto, empezó tarde y acabó a las tantas. A la 1.30. Mal comienzo para la serie, pese a que en audiencia no ha ido mal. Un 14,2% y 1.928.000 espectadores en el primer capítulo y 17,5% y 1.447.000, en el segundo. ¿Que por qué ponen dos? Pues por otra mala costumbre de los programadores españoles. Ya que tiene una duración soportable, doblemos la ración. En cuanto al contenido, Frágiles, que tiene una narrativa un poco confusa, sigue la línea diferente de La pecera de Eva (es de la misma productora), serie que hasta se ve en un aparato de televisión. También comparte con lo de Alexandra Jiménez alguna improvisación en los diálogos.
Si Eva era psicóloga, Pablo, el personaje de Santi Millán, es fisioterapeuta. Pero uno raro que hace de psicólogo. Un tipo singular, como lo son los protagonistas de El mentalista o el de Miénteme. También es el narrador, como Meredith en Anatomía de Grey. Pablo lo soluciona todo, los dolores del cuerpo y los problemas personales. Esa es la parte menos creíble (tampoco lo son la consulta y el casoplón del fisio). Otro aspecto que chirría es ese batiburrillo imposible de gracietas sin tregua, ternura, emoción y enfermedades.
Manuel Villanueva, directivo de Telecinco, tiró del éxito de Pulseras rojas para decir que Frágiles demostraría que la audiencia se interesa por el drama. No se parecen en nada, mucho menos en el tratamiento de la emoción.
Por otro lado, Frágiles está llena de actores conocidos. Para bien y para mal. Para bien, Blanca Portillo o Luisa Martín. Para mal ese grupito de Yo soy Bea encabezado por Ruth Núñez, que interpreta a una enferma de Asperger (algo últimamente muy explotado en la televisión; ahí está el niño de Parenthood ). Buen intento de la ficción española pero resultado un poco cargante. Todo es afinar.