Diario de León

El Lute ultima su sexto libro, ‘Un paseo por la memoria’

En su retiro del Jerte el delincuente más famoso de los 60 escribe sus recuerdos

Imagen de archivo de Eleuterio Sánchez.

Imagen de archivo de Eleuterio Sánchez.

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Pilar Armero | Plasencia
León

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Boney M. compuso una canción en la que relataba su historia. Los Estopa, otra. Sabina le nombra en Así estoy yo sin ti, cuando dice sentirse «furtivo como el Lute cuando era el Lute...». Vicente Aranda llevó su vida a la gran pantalla con El Lute, camina o revienta. Él mismo ha plasmado su trayectoria hasta en cinco libros a los que pronto se unirá un sexto. Se trata solamente de algunos ejemplos que ponen de manifiesto la atracción que siempre ha despertado la vida de este salmantino, que fue el delincuente más popular de los años 60, especialmente famoso por su pericia a la hora de esquivar a la Guardia Civil y de fugarse de la cárcel. El Eleuterio Sánchez Rodríguez de ahora ha vuelto en cierto modo a su pasado, al comprar una casa en Cabezabellosa, en el norte de Cáceres, donde se crió. Eso sí, a lo que se dedica ahora es a pasear y escribir, nada de las correrías de antaño.

«En el fondo los hombres somos como el salmón, necesitamos volver a nuestro origen», dice el ahora escritor, que aprovecha su estancia en el pueblo del Valle del Jerte para rematar su sexto libro, Un paseo por la memoria.

Cuando el Lute era el Lute vivió en Plasencia, donde su familia acabó haciéndose una casa porque la madre cayó enferma. «Nosotros éramos mercheros, nómadas que andábamos siempre de acá para allá, con nuestro servicio de reparación y construcción de enseres metálicos como farolas, tinajas... La gente era muy solidaria y por cualquier bobería que le arreglabas te daba un montón de patatas con manteca para guisarlas».

A sus 70 años Eleuterio Sánchez lleva una vida tranquila que poco tiene que ver con la de la ilegalidad en la que se movió durante años, empujado principalmente por el peso del hambre.

 Las cosas han cambiado mucho para este protagonista de la historia viva de España en todo este tiempo. La escritura y la lectura que aprendió en su tiempo de presidiario se han convertido al final en su medio de vida.

Un escritor de Olivetti

Lo primero le reporta beneficios económicos y lo segundo, además, la posibilidad de seguir yendo de acá para allá impartiendo conferencias sobre justicia penitenciaria.

En Cabezabellosa, escenario que ha elegido para su descanso, está rematando su último libro, Un paseo por la memoria. Su mujer le ayuda a pasarlo al ordenador porque él reconoce que es «como un elefante con los teclados, escribo solo con dos dedos y doy golpes muy fuertes. Soy de los de la Olivetti de toda la vida».

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