Diario de León

Una vida a la sombra de Curro

La carrera de Sancho Gracia, fallecido con 75 años y presente en casi cien películas, estuvo marcada por el personaje del bandolero romántico que encarnó en la Transición.

Sancho Gracia, en una foto de archivo de julio del 2011.

Sancho Gracia, en una foto de archivo de julio del 2011.

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miguel lorenci | madrid
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Actor, director y productor de larga trayectoria, Sancho Gracia cargó toda su vida con el peso de la fama de un personaje, Curro Jiménez, el bandolero noble y machote al que dio vida a finales de los setenta y rescató en los 90. Profesional de múltiples registros, especialmente dotado para los papeles de malo pero dueño de una vis cómica que pocos directores acertaron a explotar, Sancho Gracia nos dejó en la noche del jueves. Con 75 años, confortado por su esposa y sus tres hijos, el actor perdió el último asalto contra el cáncer al que estuvo a punto de noquear y que fue capaz de mantener a raya durante casi una década. Toda la profesión y un batallón de admiradores le despidieron el jueves en el tanatorio de la Paz Tres Cantos, al norte de Madrid, en el que se instaló la capilla ardiente.

Partícipe en un centenar de películas y series de televisión, eficaz y seguro intérprete teatral, el papel de Curro Jiménez para el que Mario Camus lo reclutó en 1976 marcó para siempre la carrera del actor, que se había iniciado dos décadas antes en el teatro y al otro lado del Atlántico. Curro Jiménez fue un bombazo en un tiempo con solo dos canales de televisión y audiencia multimillonarias hoy impensables. La serie, en la que formó un trío memorable con Álvaro de Luna y José Sancho, se repone casi cuarenta años después y marca con Verano azul el récord de reposiciones en la tele pública. Félix Ángel Sancho Gracia había nacido en Madrid el 27 de septiembre de 1936. En los populares barrios de Lavapiés y Embajadores, devastados tras la guerra fratricida e incivil, transcurrió una infancia de necesidades y callejeo. Pendenciero y chuletilla, fue expulsado de varios colegios, hasta que se trasladó con su familia a Uruguay a mediados de los cuarenta.

Con Margarita Xirgu

En el país sudamericano, donde permaneció casi dos décadas, se forjó su vocación de actor. Pasó por un puñado de trabajos antes de que el anuncio en un diario le abriera las puertas al mundo de la farándula y encontrara en la interpretación la horma de su zapato. Veló sus primeras armas dramáticas sobre el escenario del conservatorio de Montevideo al amparo de la gran Margarita Xirgu, la genial actriz catalana y musa de Lorca exiliada tras la guerra. En sus años de formación participó en los montajes de Bodas de sangre , de Federico García Lorca, y El sueño de una noche de verano , de William Shakespeare. Abordó piezas de Lope, Benavente y Albert Camus

Tras la muerte de su padre y la segunda boda de su madre, Gracia tomó el camino de vuelta a la España de la tecnocracia opusdeista, el seiscientos, los planes de desarrollo y el cine de Berlanga, Bardem o Forqué. Una España que pasará pronto del blanco y negro al tecnicolor y en la que los productores italianos y americanos no tardarán en descubrir el parecido entre los desiertos de Arizona y Almería y los bajos salarios que abarataba la producción. Su físico y el carácter explosivo de Sancho Gracia encajaron como un guante en personajes de películas de acción, aventuras y spaghetti-western que se facturan desde el soleado sur peninsular. En los últimos sesenta se cuela en el reparto de Los cien rifles con Burt Reynols y Raquel Welch, y en el de Marco Antonio y Cleopatra con Charlton Heston.

En los setenta fue absorbido por su personaje de Curro Jiménez y en los ochenta y los noventa retomó su trayectoria en el cine con títulos como Marbella, un golpe de cinco estrellas (1984), Montoyas y Tarantos (1989), Tocando fondo (1993), Cachito (1995), La mirada del otro (1997), Inferno (1999) y A galope tendido (1999), esta última dirigida por Julio Sánchez Valdés y rodada en la capital leonesa y a lo largo del ferrocarril de La Robla.

Su larga batalla contra el cáncer comenzó con una intervención de pulmón en 2001. Él mismo confesó en 2010 que padecía un cáncer de vesícula.

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