Diario de León
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El invento del maligno josé maría cillero

Esto del periodismo era mucho menos complicado cuando se moría gente que no se había muerto nunca. No como ahora, que a Telecinco se le muere Encarna Sánchez dos o tres veces al año, dependiendo tanto del juego que vayan dando muertos presuntamente más vivos -ya saben, los Mohedano, los Franco, Belén Esteban, Jesulín- como del tiempo que tarde en poner el huevo quien tenga en su mano decidir en qué semana la cadena amiga programa de una santa vez el estreno de La voz , para que ya todo sean tabletas de Jesús Vázquez y «ezto eh increíbleh» de David Bisbal. Pero hasta entonces, Nada es igual , el espacio veraniego de Emma García, otra que debió pedir ‘prime time’, guisó un perolo de rancho de cuatro horas, para que den buena cuenta de él los del Sálvame, con menos ingredientes que el inventario de la nevera de un piso de estudiantes. Una entrevista jabonosa y corta —no dura ni diez minutos— que Encarna le hizo a Isabel Pantoja en la Cope cuando se estaban conociendo y que al parecer había desaparecido de los archivos de la cadena de los obispos (no solo van a estar perdiendo códices). Eso y un álbum de fotos de la que fue reina de las ondas hace ya varias décadas, que no se crean que incluye robados con escenas tórridas con los hermanos Kennedy (no las hay, no se conocían); son las típicas fotos familiares que todo el mundo pega en un álbum o guarda en una caja de puros. Lo demás, historias sobadas. La soberbia de la locutora, sus discursos plagados de descalificaciones para compañeros de profesión (eso sí que es ir haciendo amigos en el periodismo, Mariló, que eres una amateur). Mila Ximénez por aquí, la Pantoja por allá, que si el chófer, Jesús Gil, la Del Monte, Carmen Polo.

Y en el plató, el equipo médico habitual, el ‘paparazzo’ Diego Arrabal, Jaime Peñafiel en decano de la prensa rosa, Pilar Eyre... así como allegados a la difunta, a la que, concluido el show a eso de las dos de la mañana, volvieron a dejar en su féretro sin mucha ceremonia y sin echar el cerrojo, hasta una próxima entrega de tan recurrente ‘dejà vu’ televisivo.

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