Para mirar, los miradores
Juan Carlos Ponga analiza en un estudio las típicas galerías acristaladas de León.

Algunos ejemplos de las muchas galerías y miradores leoneses analizados por este investigador y urbanista.
El patrimonio histórico de la capital leonesa se ha entendido, durante mucho tiempo, como una tríada casi inamovible formada por la Catedral, San Isidoro y San Marcos. Murallas romanas y medievales, conventos y recoletas plazas se añadían sólo de forma accesoria, por no hablar de la sugestiva colección de palacios y casonas blasonadas que espolvorean el casco antiguo y que sólo desde hace un par de años se han señalizado, y no todas. Ahora, uno de los mejores conocedores de la arquitectura de la ciudad, Juan Carlos Ponga, lleva cerca de cinco años poniendo el objetivo sobre otros curiosos elementos que forman parte del paisaje urbano pero que quizá pasan desapercibidos, en el día a día, para sus habitantes: los miradores.
Y es que la arquitectura creada por la burguesía que vivió a caballo entre los siglos XIX y XX habla de una etapa en la historia de la ciudad «muy interesante», indica Ponga, experto en urbanismo y autor de las conocidas maquetas de León, una de las cuales, fundida en bronce, acapara la atención de los visitantes en San Marcelo. «Marca el momento en el que algunas familias dejan de trabajar como bestias en el campo o en los talleres para hacer dinero en el comercio y en la incipente industria, y sus miembros empiezan a tener tiempo para ellos, un ocio que antes era impensable», explica. Las viviendas de esta clase burguesa «reflejan esos nuevos intereses y necesidades», y así, entre las comodidades y modas europeas que incorporan, están estos miradores o galerías que servían «para eso mismo, para mirar, para ver pasar a la gente, siendo usados sobre todo por las mujeres que hacían punto mientras observaban la calle». Ponga, autor de libros como Arquitectura popular en Castilla y León o León perdido , ha fotografiado casi un centenar de miradores leoneses —sobre todo en la calle Ancha, Ordoño II y casco antiguo—, estudiando su morfología y evolución, unos rústicos, otros más artísticos, siempre hermosos. Un estudio que pone a disposición municipal de cara a actividades de divulgación y hasta para su uso en arquitectura moderna, como pasa con las galerías gallegas y asturianas. Aquí ofrece un puñado de ejemplos, puede probar el lector a situarlos en el plano de León...