Los cuentos de Pereira unen a León
El libro de todos los relatos del escritor villafranquino congrega en Madrid a destacados políticos y escritores.

El cantautor Amancio Prada, Úrsula Rodríguez, viuda de Antonio Pereira, Isabel Carrasco, Antonio Gamoneda y el alcalde de León, Emilio Gutiérrez.
Que la fascinación por Antonio Pereira aún perdura lo corroboran acontecimientos como el de ayer en Madrid. Su sola memoria unió lo difícil de unir. José Luis Rodríguez Zapatero y su mujer, Sonsoles Espinosa, junto a Isabel Carrasco, Emilio Gutiérrez, Carlos López Riesco, Fernando Suárez, entre otras personalidades políticas leonesas. A autores clave en la trayectoria del berciano como José María Merino y Juan Pedro Aparicio o Raúl Guerra Garrido. Todos ellos, con Úrsula Rodríguez, mujer de Pereira, que junto a otro íntimo del autor, Antonio Gamoneda, ejercieron de anfitriones en la presentación de Todos los cuentos, gracias a la Fundación Antonio Pereira y Ediciones Siruela.
Muy vinculado a Madrid, Antonio Pereira (Villafranca del Bierzo, 1923-León, 2009), que era un berciano que paseaba mucho por Argüelles, que caminaba en verso, era poeta de vocación pero resultó ser un maestro del relato, algo ya sabido y valorado. Y así, sus cuentos, en una espléndida edición que cobra el valor de lo antológico, fueron lo destacado por los allí presentes. La voz cantante y recitadora la llevaron dos colegas en cuanto a creadores y amigos del alma, en este caso más fans que otra cosa, como Amancio Prada y Juan Carlos Mestre, junto a Ana Cristina Herreros, que tuvieron una deliciosa intervención que culminó con tres temas interpretados por Prada. Para Antonio Gamoneda hablar de las ausencias queridas, de las pérdidas, resulta de una dureza evidente. Y no lo disimula. Dijo Gamoneda: «Antonio Pereira era inteligente, bueno, generoso, capaz de amar». También destacó que «Pereira es un autor que incorpora a su narrativa la precisión lingüística de su poesía», explicó. Antes, Úrsula Rodríguez había remarcado el agradecimiento a la editorial por publicar y apostar por el cuento, del que, gracias a su marido, afirmó haberse convertido «en una beata del género».
Pero, entre tanto gentío, con público que se quedó en la calle por falta de espacio, la pregunta que sobrevolaba era: ¿Y qué pensaría de todo esto el villafranquino? «Pues hombre, viendo toda esta gente que hay, seguro que haría más de un comentario divertido e irónico», explicaba José María Merino. Compañero de Filandón y mucho más, Merino afirmaba que «estaría feliz. Yo tengo un recuerdo de él muy jubiloso. Se sentiría satisfecho. Yo hubiera preferido que Antonio hubiera disfrutado de todo esto, pero, a veces, el destino de los escritores es que, para que salga algo tan bien editado como es esta obra, tenemos que morirnos», apuntó, para dejar también el sello irónico que practicaban y practican él o Luis Mateo Díez.
José Luis Rodríguez Zapatero, por su parte, explicó, antes de abandonar el recinto, que «Antonio era y es un genio de ese rincón mágico que es León para la poesía y la literatura».
Joaquín Otero, sobrino de Pereira, Cándido Alonso, la escritora Raquel Lanseros, o el empresario Santiago Díez Rancaño fueron otros de los leoneses que no quisieron perderse el homenaje a Pereira.