Diario de León

Fermín Cabal dramaturgo. vicepresidente de la sgae

«La tasa de creadores de León es única, pero no tiene estructura industrial»

Autor de obras de éxito como ‘Tú estás loco, Briones’, ‘Buscando a Perico’ o ‘El poderoso influjo de la luna’, es además uno de los directores teatrales más importantes de los últimos años. A él se deben experiencias teatrales que marcaron la vanguardia de los setenta, como el teatro El Gayo Vallecano, con el que acercaron el arte escénico a la periferia cultural de Madrid.

El dramaturgo y director teatral Fermín Cabal.

El dramaturgo y director teatral Fermín Cabal.

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cristina fanjul | león
León

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El dramaturgo leonés Fermín Cabal ejerce desde el pasado mes de mayo el cargo de vicepresidente de la Sgae para artes escénicas, una de las áreas que más sufrirá con el incremento del IVA aprobado del Gobierno. Destaca el escritor y director leonés la grave crisis que vive el mundo de la cultura y avanza la nueva hoja de ruta con la que la Sgae trata de recuperar la confíanza de los creadores después del desfalco sufrido por la institución a manos de la anterior directiva.

—¿Cree que la Sgae ha recuperado el prestigio que perdió con la gestión de Bautista?

—Es un proceso que llevará tiempo. Creo, sinceramente, que estamos mejorando mucho, pero hay un lastre importante del que resulta difícil librarse. Por lo que vemos en Twitter, en cierto modo ha desaparecido la hostilidad y las relaciones con los internautas han mejorado.

—Sí, porque los primeros paganos fueron los propios creadores.

—Eso, desde luego. Nosotros fuimos los primeros perjudicados con todo lo que pasó. La gente tiene que darse cuenta de que todo lo que se robó fue a nuestra costa.

—Sí, pero ¿hasta qué punto la complacencia con la junta directiva no puede considerarse cómplice?

—Somos plenamente conscientes y le aseguro que nos hemos flajelado, yo diría que demasiado. Permitimos esas prácticas y miramos hacia otro lado y sin ver la mala intención que había oculta. El problema fue que después de muchos años se consiguió que se reconociera el trabajo de los creadores y, gracias a eso, se permitió que una camarilla perviviera en el tiempo. El ser humano es así y entra en una cultura de resignación y en ocasiones de colaboración de la que resulta difícil salir. Una de las tareas pendientes de toda la sociedad es darse cuenta de que somos agentes de cambio y que debemos estar a la altura de nuestra responsabilidad.

—¿Cuál es la hoja de ruta de la Sgae?

—Lo prioritario es la reforma de los estatutos, tarea que acometeremos en un plazo de dos años.

—¿Tanto?

—Es que estaban confeccionados a la medida de Bautista y su camarilla. Eran alucinantes. Fíjese que había un artículo, creo recordar que el 74, que decía que el presidente podía disponer de todos los fondos de la institución de cualquier manera, como él dispusiera,. En fin, qué quiere que le diga, que las reformas son lentas porque así nos lo exige el estatuto. También tenemos la intención de descentralizar el sistema para que los socios no tengan que trasladarse a Madrid para todo y crearemos comités territoriales para que los socios. Además, queremos crear una red de protección social del artista, porque hay gente que llega a los 65 sin haber cotizado y en una situación de deprotección absoluta.

—¿Un sistema similar al que existe en Francia?

—Por Dios, ya nos gustaría. Mire, es que Francia es un país serio. Aquí, sin embargo, hablas de cultura y el Gobierno echa mano a la pistola. No, no, eso de lo que usted habla es una quimera. Se trataría de crear una mutualidad a la que pudieran acogerse los creadores que así lo decidieran.

—¿Por qué cree que se hace política con los derechos del trabajo intelectual?

—Hombre, pues verá, el PP piensa que hay un saco enorme de votos en el mundo de la hostelería. Tienen esa concepción mezquina que a mí me da vergüenza y prefieren agraviar al mundo de la cultura, que ya sabe que son todos un hatajo de rojos de la ceja.

—¿Qué opina del incremento del IVA?

—¿Qué quiere que le diga? El PP no se ha dado cuenta de que el mundo de la cultura representa el 3% del PIB. Es muchísimo, no se crea. Fíjese que la industria turística representa el 12%. Somos una de las partidas más importantes y generamos miles de puestos de trabajo. Además, tenemos la lengua española, que es un vehículo de internacionalización de la industria sobresaliente. Pero no hay más sordo que el que no quiere oir.

—¿Se han reunido con el ministro? ¿Cómo son los canales de interlocución con el Gobierno?

—Pues verá, el ministro no está mal y el secretario de Estado pues es un hombre razonable, que quiere hacer cosas, pero es que ellos mismos nos aseguran que no les hacen caso. Fíjese que quieren quitar el Bachillerato de artes escénicas y música, porque debe parecerles algo absurdo. La gente del ministerio tiene sentido común y Lasalle tiene bastante reprís, pero está aislado.

—¿Cómo cree que afectará al teatro y al cine las nuevas medidas?

—En el mundo del cine va a ser muy complicado, porque además ellos han tenido una reducción de financiación grande. El teatro es otra cosa porque no se enfrenta a la piratería, por ejemplo. Pero la estimación que tenemos ronda un 20 o un 30% de descenso, si bien no puede decirse con certeza. Son previsiones.

—¿Cómo ve la situación de los creadores en Castilla y León?

—Pues nosotros, curiosamente, tenemos un índice de representaciones bastante alto. Castilla y León es una de las comunidades con más eventos por habitante debido a la existencia de una clase media bastante culta, superior a la de otras comunidades.

—Pero...

—Pero está muy intervenida. El 99% de los espectáculos es público, con un modelo de estatalización similar al de los países del Este. Mire, León tiene un porcentaje de creadores espectacular, sobresaliente. Es un fenómenos muy curioso que algún día alguien tendrá que estudiar, pero desde el punto de vista de la industria es un páramo.

—¿Por qué?

—Pues porque no hay una estructura industrial. No ha habido una voluntad de crear las herramientas de producción. Los franceses, otra vez Francia, incentivan los centros de producción local, con el fin de que no sea la administración la que lo asuma todo, pero en España el Estado lo ha absorbido todo. El PSOE ha instrumentalizado la cultura para adquirir apoyo y el PP considera que es una manera de tirar el dinero. Ya ve, el hambre y las ganas de comer. En España no se vive la cultura y el 80% de la culpa la tiene el PP.

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