Diario de León

Hugo Rizzolli: «La fábula era un utensilio para defenderse en la vida»

El catedrático de la universidad de Friburgo desvela el componente político del género.

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cristina fanjul | león
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El catedrático Hugo Bizzarri abrió ayer con su conferencia el congreso internacional La fábula en la Edad Media. Predcedentes y pervivencias. El profesor, que desarrolla su cátedra en la Universidad de Friburgo, asegura que la fábula es un género con el que los escritores quisieron demostrar cómo los poderosos violentaban a los más débiles. «Representan los conflictos humanos sirviéndose para ello de problemas entre animales», explica Bizarri, que añade que en este combate siempre hay implícita una crítica contra la sociedad imperante. «Los escritores lo utilizaban para aconsejar al débil a conducirse con ingenio; pretendían dar herramientas para defenderse en la vida». El profesor explica que el problema al que se enfrenta la mayoría al oir hablar de fábulas es que tienen el concepto heredado de Lafontaine, cuando éste modelo había pervertido en realidad el original. Los escritores burlaban ‘la censura’ del poder dando voz a los animales y así en lugar de hablar del César, fabulaban con el personaje de un león.

Una de las características del género es que la batalla entre animales nunca se da entre bestias de la misma especie. «Los cuervos nunca luchan contra los cuervos», destaca Bizzarri, que explica que de esta manera se refleja la realidad que se esconde tras la imagen.

Uno de los fabulistas más famosos en España fue Alfonso de Palencia, que para criticar los problemas políticos que acontencían en el reinado de Enrique IV escribió una conocida fábula, la de La batalla campal entre perros y lobos , con la intención de demostrar hasta qué punto la guerra no resultaba beneficiosa para el Reino. Rizzolli destaca que la fábula era un género erudito que se enseñaba en la escuela y la mayoría de ellas eran anónimos, característica esencial del género.

Críticas veladas

Otro de los ejemplos que pone el catedrático es el de El conde Lucanor , de Don Juan Manuel, en el que hay varios relatos en los que se deslizan críticas contra el rey Alfonso. Un ejemplo es la fábula de las hormigas, en la que expresa de qué manera el que trabaja de manera silenciosa puede pertrecharse contra el rey: «No comas siempre de lo ganado, pues en penuria no morirás honrado».

Rizolli defiende que Juan Ruiz, autor de El libro del Buen Amor, fue un excelente recreador de la fábula medieval y asegura que hubo un antes y un después de esta obra, puesto que consiguió españolizar la fábula, convirtiéndola en un género típicamente español. En la Edad Media, la fabulística era enseñada como un ejercicio de retórica y tenía un sentido político claro. Fue a partir del Renacimiento cuando comenzó a ser una lectura agradable para la burgesía y, a partir del siglo XIX se tranformó en un relato para niños, vaciándosela de todo el contenido político. Los protagonistas de la fábula son siempre animales doméstico, cotidiano como el lobo, el ratón, la vaca, mientras que nunca aparecen animales mitológicos, que se reservaron para explicar el sentido religioso.

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