Diario de León

José Francisco Redondo lleva su ‘desorden’ al Auditorio

Esta es la primera exposición individual de Redondo.

Esta es la primera exposición individual de Redondo.

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m. cuevas | león
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José Francisco Redondo es uno de esos artistas que se mantienen en la sombra durante muchos años. Un pintor al que su profesión, la enseñanza, le ocupaba tanto tiempo que tenía muy pocos momentos libres para dedicarlo a lo que de verdad le gustaba. Pero la oportunidad ha llegado, ante él se abre ahora un mundo en el que el reloj ha perdido su importancia, tiene todo el tiempo del mundo para dedicarlo a sus cuadros y de verdad que ha sabido emplearlo.

Redondo es uno más de esos pintores que se enamoran de un flor o de una espiga recién arrancada de un interminable mar de mies. Pero ni sus flores, ni sus frutas, ni sus otras citas naturales le bastan. Él quiere ir más allá y por eso se embarca en un difícil camino lleno de problemas que va resolviendo poco a poco. Cada día se enfrenta a una nueva apuesta cromática, a un nuevo océano de texturas. Hay que dar en cada jornada de trabajo una nueva vuelta de tuerca para seguir avanzado hacia la meta que se ha marcado.

El artista hace su primera exposición individual en su tierra bajo el título El desorden de los pliegues , y en ella, según cuenta, «destacan las texturas en relieve como elemento configurador de los fondos. En ellos, las calidades superficiales están conformadas por rugosidades, pliegues o formas que introducen valores sensoriales y evocativos. Sobre esos fondos superpongo formas figurativas, símbolos, asociaciones con frecuencia recogidas del olvido o que, al menos, no son frecuentes en la iconografía plástica al uso. Son objetos descontextualizados que buscan su lugar o sentido en los relieves».

Pero el pintor también deja reflejados en sus obras los recuerdos; para ello emplea, siempre sobre esos fondos tormentosos que tanto le gustan, antiguas fotografías que hablan de historias viejas, de añoranzas, de misterios perdidos en el tiempo. «No se trata —dice el artista— de una recreación fotográfica, sino de la búsqueda de diálogos compositivos, libertad de movimientos, creatividad de soluciones, asombro de descubrimientos, espontaneidad, rigor, y otros hilos invisibles. La imaginación puede hacer una lectura de estas formas figurativas o abstractas como situaciones o acontecimientos actuales o como pequeñas joyas plásticas que emanan de lo más profundo de la memoria».

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