El Musac abre por obras

El público responde a la nueva y llamativa temporada de exposiciones .

Público ante la obra de Lara Almarcegui que simula lo que quedaría de una sala del Musac convertida en ruinas.

León

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El estreno de la nueva temporada de exposiciones en el Musac fue sonado. No sólo porque la inauguración contó con una sesión musical a cargo del polifacético artista Carles Congost —bajo el nombre de The Congosound Dj—, así como la leonesa Lady Chaos y la música electrónica de The Left Hand Path, sino por el reclamo de obras como las de Lara Almarcegui, que montó un auténtico ‘derribo’ en una sala del museo. El Musac inauguró cuatro nuevas exposiciones en una tarde de perros, en la que la lluvia no dio tregua. Sin embargo, la afluencia de visitantes fue más que aceptable.

Bajo la apariencia de un montón de escombros, la artista aragonesa —seleccionada por España para representar al país en la Bienal de Venecia— camufla toda una filosofía en torno al mundo del ladrillo. Estas toneladas de cascotes son lo que quedaría de una sala del museo si fuera derribada: 700 metros cúbicos de hormigón, 34 de arena, 16 de acero, 4 de aluminio y 2 de cristal. La mayoría de los materiales han sido reciclados y recogidos del edificio de la antigua Azucarera Santa Elvira, donde el arquitecto francés Dominique Perrault construye el palacio de congresos. Su trabajo, ha dicho Almarcegui en declaraciones a la agencia Efe, es como si fuera una «crítica a la arquitectura».

La artista centra siempre sus trabajos en el entorno donde expone. De ahí que otro de los trabajos que exhibe en el museo, titulado Parque fluvial abandonado , cuenta la historia del proyecto de jardín entre dos ríos junto al barrio de La Lastra, cuyo abandono debido a la crisis económica ha dejado en su lugar un descampado.

Un artista de guía

Entre los espectadores, la eterna pregunta que siempre pende sobre el arte contemporáneo: «¿Qué hay de arte en un montón de piedras?». Para entenderlo mejor, el museo propone hoy tres visitas guiadas —a las 11.00, a las 11.45 y a las 12.30 horas, de la mano de artistas y comisarios de estas nuevas exposiciones—.

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El Musac, que comienza el año con la incertidumbre de un nuevo director, cuando Agustín Pérez Rubio deje vacante la plaza en febrero, así como con el objetivo de enderezar la caída de visitantes —especialmente dramática durante el último ejercicio—, deparaba ayer otras sorpresas al público. Aparte de Almarcegui, el Musac ha renovado pequeños espacios con las exposiciones de Rosa Barba, titulada Un lugar para un único individuo; de la argentina Alejandra Riera, Vistas parciales ; y de la eslovena Apolonija Sustersic, Auditorium/Display. Cuatro mujeres que se añaden a la gran colectiva Genealogías feministas, también protagonizada por mujeres y que se mantiene hasta el 24 de febrero.