Diario de León

Un puente pictórico a la niñez

Lola Catalá expone en Bernesga sus grabados y acuarelas.

La artista Lola Catalá posa junto a una de sus obras.

La artista Lola Catalá posa junto a una de sus obras.

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marcelino cuevas | león
León

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Lola Catalá es una pintora a la que le encanta la complicación técnica. Sus acuarelas, mezcladas sabiamente con diferentes resinas, sus grabados y sus reproducciones digitales, hacen de ella una artista polifacética en cuanto a técnicas. En su temática los objetivos son de otra índole. Su prioridad se la llevan los niños, esa edad que para la pintora debió ser enormemente feliz y que retrata apasionadamente en sus obras. Aunque también es capaz de dedicarse a inmortalizar escenas deportivas de polo, golf o carreras de caballos. «También me dedico al paisaje solamente los bodegones se salen de catálogo de obras, es algo que no me gusta», asegura.

La pintora se entusiasma al hablar de su trabajo. «En los últimos tiempos he ido afinado mi forma de emplear las resinas, y he comenzado a pintar también sobre soportes de madera. Creo que he conseguido llegar a un lenguaje plástico muy personal. Sigo investigando sobre las veladuras en la acuarela y con el enriquecimiento que suponen las resinas, que acaban por dar a mis obras el aspecto de hacer sido pintadas con una técnica mixta. Consiguen aportar una gran brillantez en los colores y unas tonalidades muy vivas». El grabado es una técnica que permite acercar la obra a aficionados sin demasiado poder adquisitivo. Lola Catalá, presenta en esta exposición de la galería de arte Bernesga una serie de enorme emotividad en la que pone imágenes a las canciones infantiles, a esos temas musicales que desde siempre acompañan los juegos de los niños. «Las ediciones de mis grabados -dice- se caracterizan por la aplicación de diversas técnicas en la elaboración de las planchas que luego pasarán por el tórculo. Me gusta la estampación en colores sepia, aunque con diversas combinaciones de gofrados y notas puntuales de colores fuertes, como el rojo, que pinto en los ejemplares con acuarela y uno por uno, por lo que puede decirse que todos estos grabados son ejemplares únicos».

Espacios para el juego

Una de las cualidades más destacadas en las obras de Catalá es su interés por el movimiento. «Mis niños están siempre jugando, o corriendo, o subiéndose a un árbol. Sé que en pintura los niños son tratados casi siempre como unos seres seráficos pintados en posturas muy estáticas. Yo creo que ellos son enormemente traviesos e inquietos, me interesan especialmente esas cosas increíbles que se les ocurren y que en ningún caso los adultos nos atrevemos a realizar». En esta exposición que la pintora ha titulado Espacios para el juego, figuran las reproducciones digitales. «Son siempre -explica- reproducciones de enorme calidad y en tiradas muy pequeñas, ediciones limitas que conservan al cien por cien los colores de los originales y que se imprimen sobre papel de algodón. Algunas también se imprimen sobre metacrilato. Creo que hay que aprovechar las nuevas tecnologías digitales para difundir nuestra obra. En este momento están siendo muy bien aceptadas en diversos países europeos como Francia, Holanda o Alemania».

Son las de Lola Catalá unas obras que invitan a recorrer un puente mágico que cruza el territorio de los sueños y de la memoria, para recuperar ese pasado que todos llevamos dentro.

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