Diario de León

Luz de los patios andaluces para León

El artista sevillano Antonio Barahona presenta en la sala Sharon Art un sugerente ejercicio pictórico con la luminosidad del sur de España como gran protagonista.

Antonio Barahona, junto a una de sus sorprendentes obras.

Antonio Barahona, junto a una de sus sorprendentes obras.

Publicado por
Marcelino Cuevas | león
León

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Los patios poblados de flores son una de las señas de identidad de los pueblos y las ciudades andaluzas. Son patios aislados del mundanal ruido, espacios verdes alrededor de los cuales gira la vida de las antiguas casas de Sevilla, Córdoba o Granada. Esos espacios, con el rumor inevitable de una pequeña fuente y una ola multicolor trepando por las paredes, han sido pintados un millón de veces. Por eso es aún más interesante la colección de óleos que presenta estos días en la galería Sharon Art el artista sevillano Antonio Barahona. Y decimos que es más interesante porque sus patios, profundamente andaluces, no son precisamente los de las viejas casas que se enmarcan en los barrios antiguos. Los suyos son patios improvisados, creados a partir de un callejón que posiblemente lleve a la prosaica e inevitable cochera. Sus plantas, siempre verdes y espectaculares, no tienen un orden preestablecido, se sitúan aleatoriamente, siguiendo los cánones mágicos del azar.

Antonio Barahona (Sevilla, 1984) tiene una gran formación académica, y se nota. Comenzó en el tiempo de su niñez viendo trabajar a su padre, el también pintor Manuel Barahona. Vendría después su paso por la Facultas de Bellas Artes sevillana de Santa Isabel de Hungría y talleres con importantes maestros del realismo, como Antonio López, Galucho o García Ibáñez.

El pintor es un enamorado de Andalucía y eso emana con fuerza de sus lienzos, «Pinto —dice— lo que me transmite mi tierra. Cuando paseas por cualquier lugar de Andalucía es muy fácil encontrase con estos rincones cargados de poesía. Es el poso de muchos siglos de convivencia. A pesar de que el mundo evolucione, que aparezcan nuevas tecnologías, estos patios siguen estando en un lugar preferente del ADN del pueblo andaluz. En esos rincones yo encuentro la esencia de mi cultura y por eso los pinto».

Hay que resaltar que los cuadros de Barahona con auténticos ejercicios de luces y sombras. «Sí, la luz define de alguna manera mi tierra —asegura—. La luz del sur de la península tiene una gran calidez que no se encuentra en otras latitudes. Es un elemento que marca los tiempos. A mí, personalmente, me gusta experimentar pintando unas veces cuando está amaneciendo, en otras en pleno mediodía y, quizá, cuando más me gustan estos patios andaluces es con la luz tenue del ocaso».

Barahona no se dedica sólo a retratar patios, aunque ha querido que esta exposición esté dedicada a ellos. «También me gusta el paisaje urbano, donde creo que consigo encuadres muy personales. También he realizado alguna incursión en el retrato y me encantan los bodegones». Esta de Sharon Art es la primera exposición individual del artista a pesar de haber logrado en su corta carrera innumerables premios. «Me ha costado decidirme, pero al final he dado el paso, aunque para ello haya tenido que irme muy lejos de mi Andalucía».

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