Un profesor leonés dirige un estudio internacional sobre la novela gráfica
José Manuel Trabado destaca que este género supuso el triunfo de la vida cotidiana sobre la épica .

José Manuel Trabado, director del centro.
El profesor de la Universidad de León José Manuel Trabado ha coordinado un estudio ( Novela Gráfica. Poéticas y Modelos Narrativos ) en torno a la novela gráfica en el que colaboran expertos europeos y norteamericanos, como R. Sabin, P. Lefèvre, Ch. Hatfield, J. Baetens, M. Barrero, Á. de la Calle, E. Campbell, B. Beaty, R. G. Davis, R. C. Harvey, E. McGlothlim, G. Kannenberg y A. Di Liddo.
Trabado, profesor de Teoría de la Literatura, reivindica la importancia del género y explica que si bien el cómic nació inmerso en el discurso de masas, en su reivindicación como lenguaje artístico tomó una deriva que lo acerca a una visión más elitista. «La reedición de páginas de cómic que se publicaron a principios del siglo XX en diversos periódicos están siendo tan sofisticadas en su encuadernación y su acabado final que parecen libros de artista. Sus precios pueden también dejar de ser populares pero no deja de ser una forma de dignificar aquello que nació con vocación mayoritaria y que satisface hoy día a los paladares más exigentes», destaca.
El profesor precisa que con la aparición de la novela gráfica el creador se encontró con la libertad de poder usar tantas páginas como le hicieran falta y eso le permitió contar otro tipo de historias. «Pudo encontrar los recovecos psicológicos de los personajes y manejar otros tempos narrativos». Trabado añade que con la novela gráfica se invirtieron las fuerzas y la historia se impuso sobre el formato. «La novela gráfica sustituyó el mundo extraordinario de la aventura y la épica por la vida cotidiana, dejó a un lado los personajes heroicos y comenzó a narrar algo que se centraba en pequeños seres cotidianos, con sus derrotas también cotidianas», reflexiona.
Otra de las características de la novela gráfica es la búsqueda de un nuevo ritmo narrativo. «Había que buscar una forma de contar válida para contar cosas fuera del ámbito de lo extraordinario», explica el profesor, que refuerza esta teoría en el hecho de que los grandes autores de la novela gráfica demuestran que en la vida cotidiana también está lo extraordinario y, en ese terreno, aparecen personajes memorables que nos dejan ver en su interior y que nos ofrecen la posibilidad de mirar también dentro de nosotros mismos. «Por eso —reflexiona— en algún momento, quise ver la novela gráfica como una forma de dibujar la soledad. Puede parecer insustancial a primera vista, pero no lo es. Ahí Hopper en la pintura, Carver en la literaturaara fijar nuestra mirada en lo que pasa a diario».
Una de las novelas gráficas más conocidas es Maus , obra con la que Art Spiegelman consiguió el Pulitzer. Trabado la califica como «obra de referencia». «Cuando se editó en forma de libro y se le concedió un premio como el Pulitzer fue una prueba del cambio de consideración que se empezaba a tener con el cómic. Es verdad que el hecho de tratar un tema como el Holocausto nazi ayudó en gran medida a despertar el interés en personas que, en un principio, no estaban por la labor de darle una oportunidad a este lenguaje», explica.
Por último, el profesor revela que si bien las distopías no van necesariamente unidas a las historias de la novela gráfica, obras como V de Vendetta o Watchmen, ambas guionizadas por Alan Moore, son espléndidos casos. «El cine ha creado casos maravillosos pero no hay que olvidar que la literatura tienen un enorme poder de sugerencia icónica», destaca. «¿Imprescindibles? Quizás Art Spiegelman, Marjane Satrapi, Seth, Edmond Baudoin, Joe Sacco, Chris Ware, Jiro Taniguchi, Shaun Tan, Will Eisner, y la adaptación al cómic de Ciudad de Cristal , la novela de Paul Auster.