La escritora leonesa Noemí Sabugal ya está ‘Al acecho’

Llega a las librerías la segunda novela negra de la autora, ambientada en 1936.

La escritora y periodista leonesa Noemí Sabugal.

León

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Es una historia turbia, de extraños crímenes, en el Madrid prebélico de 1936. Una trama llena de intriga. Al acecho, segunda novela negra de la escritora y periodista leonesa Noemí Sabugal, tras El asesinato de Sócrates, acaba de llegar a las librerías. El título alude al poemario de Miguel Hernández El hombre acecha y, de hecho, la novela arranca con unos versos de su Canción primera. Porque este thriller de una España convulsa es un relato de hombres al acecho. El libro, con el que la autora de Santa Lucía de Gordón se alzó con el Premio de Novela Felipe Trigo, es también un homenaje a un Madrid «que se disuelve, que no es real», y en el que la sospecha es «una flor salvaje que prende en cualquier suelo».

En marzo de 1936, cuando aún resuenan los ecos de la victoria en las urnas del Frente Popular, aparece el cuerpo de una adolescente estrangulada en un céntrico callejón de Madrid. Lo más inquietante es que el cadáver está ‘perfecto’: desde el lazo de su cabeza, al vestido estirado y las manos cruzadas sobre el pecho. Será el primero de una serie de asesinatos a los que tendrá que hacer frente el inspector Julián Fierro, en una ciudad que vive crispada por los continuos atentados y enfrentamientos, que serán el preludio de una devastadora guerra.

«Madrid era una ciudad llena de hombres con pistolas en los bolsillos, de atentados diarios, de chicos amontonados en el depósito de cadáveres. Podíamos haberlo arreglado, pero no, vinieron unos iluminados que habían perdido sus privilegios e iniciaron un golpe de estado que llenó de sangre el país», explica Sabugal.

La escritora -por deformación profesional- ha encontrado en los periódicos de la época una fuente de información extraordinaria. Sobre todo en las páginas de El Sol. En ellas encontró elementos esenciales para ambientar la novela, como las películas que se proyectaban en los cines, información meteorológica o crónicas de sucesos. «Era como estar en Madrid y leer lo que habría leído mi bisabuelo», confiesa. En ese ambiente canalla, que la escritora sabe describir magistralmente a través de las atmósferas de las calles, los cafés, el tranvía o la comisaría, se mueve el protagonista, Julián Fierro, «un tipo descreído», «que muerde antes de ser mordido», como lo describe Sabugal. Un perro viejo con pocas habilidades sociales. Acontecimientos como la detención de José Antonio Primo de Rivera o el atentado en Castellana durante la celebración del quinto aniversario de la República salpican unas páginas donde la escritora no da tregua al lector. La portada de novela, publicada por Algaida, también tiene su historia. Sabugal encontró una foto en el Archivo Rojo de Madrid, de autor desconocido, en la que se ve a dos niñas escondidas en un albañal y mirando hacia el cielo, hacia un supuesto ataque aéreo. Dos niñas acechadas y tan asustadas como las que mueren en la novela...

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