Arco con acento leonés y accidentado
La feria, en la que hay obras de los leoneses Verbis y Alix, comenzó con una escultura rota y ningún culpable.

A la izquierda, escultura de Daniel Verbis; derecha, una de las dos galerías que exhiben fotografías del leonés Alberto García-Alix.
Daniel Verbis (León, 1968) puede atribuirse el honor de ser el único leonés presente en Arco en este 2013, si no fuera porque Alberto García-Alix, con obra en dos galerías, suma procedencia y, de alguna forma, da un golpe sobre la mesa con fotografías marca de la casa (en las que no solo hay retrato), para causar la misma sensación que todos los años: siempre hay alguien que mira y admira sus imágenes como objeto de deseo.
Otras propuestas a lo largo y ancho de los dos pabellones, jugando a lo incomprensible o a lo simbólico, ahí están viendo pasar una feria que en su primer día constató que entre la crisis, el IVA cultural y demás hándicaps, la cuestión en sí, es decir vender, está de capa caída.
Pero Verbis, con una escultura que una vez más va al límite de la creatividad, consiguió hacerse un sitio y captar la atención de los profesionales desde una de las galerías de más renombre y espacio en Arco, como es la Max Estrella. Esta vez el riesgo creativo que asume Verbis se traduce en una obra en la que utiliza maderas, con intensidad cromática y que bajo el nombre de Interferencia colorante fue observada por un gran número de los asistentes a esta primera jornada. Hoy se inaugura con la presencia de los príncipes, aunque ayer se pudo ver a algunos vips como la exministra Elena Salgado, Boris Izaguirre, Alaska o Mario Vaquerizo.
Una obra descalabrada
Un desconocido dañó ayer aparentemente «sin querer» durante la primera jornada de Arco, una escultura del artista Bernardi Roig, valorada en 55.000 euros y ubicada en el stand de la galería Max Estrella, tras precipitarla al suelo y romper parte de su estructura. Según han señalado a Efe un responsable del espacio, el artista se desplazará hoy hasta la feria para reparar los desperfectos causados en la obra, hecha en fibra de vidrio y que ha quedado visiblemente dañada tras caer al suelo. El accidente ocurrió cuando todos los responsables de la galería se encontraban atendiendo a los coleccionistas que se han desplazado a la feria. Tras escuchar «un golpe muy fuerte», han visto cómo la obra de Roig, que actualmente cuenta con una exposición en la Fundación Lázaro Galdiano, se encontraba en el suelo gravemente dañada y, pese a que nadie se ha atribuido el accidente, los responsables de la galería están convencidos de que ha sido «un accidente» y no ha habido intencionalidad alguna. La obra, titulada Practices tosuck the world, es una escultura con forma de maniquí, en posición de pie y con la cabeza orientada hacia el techo, con las manos atadas a la espalda y una pierna hecha con fluorescentes de varios colores. Los brazos de esta escultura, ubicada en una zona muy transitada del stand, han quedado seriamente dañados y resquebrajados, así como el cuello y gran parte de la espalda.
Espontánea cañí
La apertura de un Arco que se prometía tediosa se animó con la frustrada actuación de una espontánea. Se trata de Camila Cañeque, barcelonesa que ataviada de rojísimos faralaes se tendió en un suelo regado de claveles bermellones y páginas del Romancero gitano de Lorca para declarar de cuerpo presente que «España ha muerto». Su performance fuera de programa duró apenas diez minutos. Los que tardó un mosqueado guardia jurado en comunicar la rareza a sus superiores que ordenaron la retirada inmediata del vivísimo cadáver.