Agua y mantas para Candela Peña
Llevaba tres años sin trabajar, pero la actriz Candela Peña (Gavá, Barcelona, 1973) logró convertirse en la protagonista absoluta de la noche de los Goya con un discurso muy personal, emotivo y que levantó ampollas en una gala ya de por sí reivindicativa. Nada más subir al escenario para recoger el Goya a la mejor actriz de reparto por Una pistola en cada mano , de Cesc Gay, las primeras palabras de Candela Peña despertaron del letargo a sus compañeros de profesión, acostumbrados hasta ese momento a la protesta suave que iba salpimentando la gala. «Os pido trabajo, tengo un niño que alimentar», rogó la intérprete.
Una vez erguidas las espaldas de la platea, la actriz se desnudó ante el atónito público con una confesión personal que hizo saltar todas las alarmas. «Hace tres años que no trabajaba. En estos tres años he visto morir a mi padre en un hospital público donde no había mantas para taparlo y le teníamos que llevar el agua. En estos tres años ha nacido mi hijo y no sé qué educación pública le espera. En estos tres años he visto gente sin trabajo que se mata por no tener casa. Esta alegría no me la amarga nadie y os pido trabajo. Tengo un niño que alimentar». Fue la arenga que más tocó la fibra al personal. Un mensaje directo, acompañado de un ejemplo personal y sangrante que fue macerándose en la conciencia de quien lo escuchó. Sin embargo, Jordi Monedero, el director del Hospital San Lorenzo de Viladecans, donde estuvo ingresado el padre de la actriz, negó tajantemente las acusaciones. «Hay mantas, bebida y agua también, que se da a los enfermos en todas las comidas del hospital», afirmó en ABC Punto Radio. Monedero, al frente del centro desde septiembre de 2012, negó que constara reclamación alguna en este sentido y recordó que «hay situaciones clínicas que requieren una restricción hídrica». «No sé si ha sido la circunstancia y ha habido un problema de interpretación de una orden médica, pero a los pacientes se las da la comida y el agua que tienen que tomar en función de la situación médica», agregó el director. Monedero reconoció, no obstante, la dificultad en la gestión del centro por la bajada de presupuesto, que obligó a reducir salarios y concentrar servicios, «pero no hasta ese extremo». «No hay problema de mantas, no es cierto», desmintió.