Las ‘cumbres borrascosas’ de Eugenio Mayor
El artista valenciano recrea los pueblos de los Picos de Europa en Bernesga.

Eugenio Mayor pinta aldeas que van perdiendo el pulso con el paso de los años.
Eugenio Mayor, natural de Alcoy y pintor de múltiples facetas, es el artista invitado para las próximas semanas por la galería de arte Bernesga. Es un artista de factura clásica, capaz de desenvolverse con suma soltura tanto con el óleo como con la tempera, el pastel o la acuarela. Lo suyo es el paisaje y lo demuestra bien a las claras en la colección que presenta en la renovada galería leonesa.
Aunque proviene de Levante, una de las mayores pasiones de este singular pintor es la vega de Granada, que ha pintado en innumerables ocasiones. Pero en León ha querido hacer un guiño a nuestras montañas, realizando un exhaustivo viaje por los majestuosos paisajes de los Picos de Europa y los pequeños pueblos que los adornan.
Pinta el artista las aldeas que van perdiendo el pulso con el inexorable paso de los años. Con construcciones que se mantienen en pie de milagro y con el fondo mágico de las cumbres nevadas. Eugenio Mayor hace una hermosa recreación de esos valles llenos de belleza que conforman el norte de León y la frontera con la vecina Asturias.
También dedica algunas de sus obras al mar, como buen levantino no podía ser de otra manera. En uno y otro caso se muestra como un aventajado artista que gusta de sentarse en el escenario natural para realizar en vivo y en directo sus cuadros. En unas ocasiones con la ligereza de la acuarela y en otras con la mayor pausa del óleo. Pero en cualquier caso siendo siempre capaz de captar toda la belleza y el misterio de los espacios que retrata.
De él ha dicho el crítico granadino Juan Manuel Gómez Segade: «No es Eugenio Mayor-dice- un mero artesano del dibujo, ni un malabarista mecánico del color, sino que sabe sublimar las composiciones con un ritmo de masas y una valoración de las luces que solamente con una sensibilidad excepcional pueden conseguirse. El color es vivo o apagado según lo exige el motivo, pero no por abundar los tonos quebrados el resultado es menos brillante, pues tanto encanta un fondo de niebla como un contraluz de brillos fosforescentes.