La cripta recibe 125 visitantes en el primer día tras 17 años cerrada
La lluvia chafa la reapertura, con sólo el 30% del cupo de visitas, 125, la mayoría turistas .

Hay lugares que parecen malditos. La cripta de Puerta Obispo es uno de ellos. Cerrada durante 17 años —por problemas legales y económicos entre el Ayuntamiento y la empresa constructora— ha preservado ‘bajo llave’ los vestigios romanos que aparecieron durante las obras de peatonalización de la plaza de la Catedral. Este ‘mausoleo’ romano abría ayer sus puertas bajo un persistente aguacero.
La lluvia chafó un estreno que se auguraba multitudinario. Pero no hubo colas ni aglomeraciones. En siete horas únicamente 125 personas bajaron a la cripta, de las cuales 68 eran turistas y 57 residentes, según los datos facilitados por el Ayuntamiento; y eso que, de momento, es gratis. Con un cupo de 25 personas cada media hora, la cripta sólo recibió ayer el 30% de visitantes previstos: 450 si hubiera logrado ‘llenazo’. Hasta el 7 de abril se mantendrá el horario de 10.00 a 14.00 y de 17.00 a 20.00 (festivos y domingos incluidos); después, el Ayuntamiento no sabe o no lo dice si abrirá todos los días o sólo aquellos en los que haya grupos apuntados. Tampoco desvela si el acceso seguirá siendo gratuito.
«Se ve de un plumazo. Son cuatro ruinas... Menos mal que no cuesta dinero...», comentó decepcionado uno de los primeros visitantes de la cripta, que alberga restos más interesantes desde el punto de vista histórico y arqueológico que visual. «¿Y es esto lo que han tenido tapado tantos años?», afirmó una turista que pasará la Semana Santa en León.
De hecho, sin una explicación de estas ‘piedras’ es difícil imaginar que formaron parte de las termas romanas (en concreto, de las letrinas) o de la Porta Principales Sinistra, la que daba acceso al campamento de la Legio VII desde el Este. Además de los restos de hace 2.000 años, este pequeño enclave subterráneo alberga maquetas realizadas por Juan Carlos Ponga de los campamentos de la Legio VI y VII.
La cripta sólo se abrió al público puntualmente en el 2006, cuando era alcalde Mario Amilivia. En sólo dos meses recibió más de 30.000 visitantes, algo insólito en León, tratándose de un yacimiento de apenas 300 metros cuadrados. Entonces la cripta llevaba construida una década y la expectación también era máxima. De este yacimiento se extrajeron en el año 1996 más de 12.000 piezas romanas y medievales, algunas fundamentales para reconstruir la historia de la ciudad.
La reapertura de la cripta, que obligó a cambiar las puertas de acceso, estropeadas por falta de uso, le ha costado al Ayuntamiento 16.000 euros.