Artigue ambienta en Villalobar un thriller de humor y alterne
El escritor leonés vuelve a sus orígenes en ‘Club La Sorbona’.

Imagen de archivo del escritor leonés Luis Artigue.
Villalobar se llama Violincia en Club La Sorbona , la nueva novela del escritor leonés Luis Artigue, un thriller que llegó ayer a las librerías, en el que mezcla humor y alterne. Fue el escritor Juan Pedro Aparicio quien aconsejó a Artigue que escribiera de su pueblo. En su localidad natal el autor de La mujer de nadie sitúa a un investigador de la casa de subastas Christie’s, que sigue el rastro a una flauta de pico que perteneció a Mozart, y a una maestra republicana que para eludir la prisión finge un acento eslavo y se dedica a traducir novelas falsas que ella misma escribe... Una «original parodia de la novela negra, psicológica y de alterne», como la ha definido el crítico leonés Germán Gullón.
Mister Tatel, cuyas pesquisas le llevarán de burdel en burdel, es un homenaje al detective de Agatha Christie Hércules Poirot. «No me imagino a Poirot investigando en León, porque aquí la lógica está trastabillada. Aquí la realidad es surrealista», dice. A su vez, la maestra es también una forma de recuperar a aquellas docentes de la Institución Libre de Enseñanza.
Un lugar llamado Violincia
Pero el protagonista indiscutible es Violincia, con más meretrices que habitantes, conocido también como «el pueblo de la salud», por contar con un hospital homeopático, residencias de ancianos, un curandero de alma constelada, una sabia chamana devenida en prostituta, una psicóloga experta en hipnoterapia... Y es que el autor, tras una larga enfermedad, hizo un viaje por la medicina alternativa que aquí queda magistralmente retratada.
A propósito de la novela, que también sale en ebook, Luis Mateo Díez ha escrito: «Humor inventivo y dinamitero dentro de ese mundo bien construido que es Violincia y alrededor de la inolvidable historia de una maestra de escuela que deja huella». Artigue, que presenta la novela el viernes, a las 20.00 horas en la sala ámbito de El Corte Inglés, acompañado por el académico leonés Salvador Gutiérrez, cree que «lo más difícil es el humor y la poesía lírica», por eso, quería meterlo todo en una novela.
Para Artigue, «en León hay un ingenio maravilloso y una forma especial de contar historias». Club La Sorbona refleja también el momento dulce por el que atraviesa un escritor que se confiesa «feliz, pese a las circunstancias». Asegura Artigue que el mundo «necesita regresar a la sobredosis de alegría que proporciona el humor».
Pese a que la historia transcurre en un pueblo atestado de burdeles, el autor considera que es una «novela feminista». «Las prostitutas, de día, eran mis vecinas. Tengo un inmenso respeto por las personas que han tenido una vida dura y la contrarrestan con alegría».
Fracasar maravillosamente
En el libro no sólo está el poso de su infancia, sino también sus referentes literarios. Club La Sorbona se propone algo imposible: hallar el mínimo común múltiplo entre el esquema de las novelas-enigma de Agatha Christie, el humor magnético de Eduardo Mendoza, el arraigado e intemporal de Miguel Torga y Antonio Pereira, el realismo con impregnaciones fantásticas de Julio Cortázar y José María Merino y la poesía dramática de Valle-Inclán… «Sí, esta novela se propone fracasar maravillosamente», confiesa con humor Artigue.
Revisando sus cuatro novelas anteriores, el escritor leonés cayó en la cuenta de que sólo había «buenas personas». Así que en Club La Sorbona, «para que no fuera un cuento de hadas con sexo», introduce el mal a través de ‘El Gomas’, una suerte de «marqués de Sade rural».
Para Luis Alberto de Cuenca, «esta atmosférica novela parece escrita en un arrebato de sofisticación verbal, de inventiva y de alegría».