Los siglos perdidos de Escalada
Artemio Martínez Tejera y Gerardo Boto preparan un libro con los últimos descubrimientos revelados por la investigación en San Miguel de Escalada. La crisis les lleva a acudir al ‘crowfunding’ para publicarlo.

Los enigmas de San Miguel de Escalada son casi tan largos como su historia o su pretendida historia. Porque un grupo de investigadores se propone cuestionar algunas de las verdades que siempre se han tenido por sagradas en un edificio que no tiene parangón en todo el mundo y del que se conoce más bien poco. No en vano, tan sólo existen tres documentos que refieren a él en las fuentes históricas. Sólo tres. Ni siquiera se conserva la placa fundacional, desaparecida, y que defendía que el cenobio se consagró en honor del arcángel Miguel, quedó en ruinas y fue levantado de nuevo por el abad Alfonso bajo patrocinio del rey Alfonso.
Coordinados por Artemio Martínez Tejera, en la obra participarán además los profesores Gerardo Boto, que se encarga de la ornamentación medieval, Vanesa Jimeno, responsable de los graffiti, Joaquín García Nistal, artífice del estudio sobre las cubiertas, y Juan Luis Puente, que prepara un estudio sobre las marcas de cantería. Todos ellos publicarán los hallazgos que sobre San Miguel de Escalada se han revelado en los últimos años y que todavía permanecen inéditos.
No obstante, este proyecto necesita todavía de un mecenas para materializarse. Por el momento, y gracias al crowfunding , la iniciativa ha recaudado alrededor de 600 euros. Se necesitan alrededor de ocho mil más para que la obra pueda hacerse realidad.
Singularidad del templo
El libro nace con la pretensión de mostrar la singularidad histórico-artística de la ornamentación arquitectónica que atesora el conjunto monumental de San Miguel de Escalada. La obra consta de dos volúmenes: el primero, dedicado al catálogo (inventario), analizará la decoración arquitectónica (esculpida) del conjunto monumental, en gran medida inédita, mientras que en el segundo volumen se incluirán tres pormenorizados estudios sobre otros tipos de ornamentación medieval que conserva y atesora el edificio (graffitis, decoración en madera, marcas de cantería, etc.,).
Entre las novedades que historiadores y arqueólogos han descubierto están los que decribe el propio Artemio Martínez Tejera, cuyo capítulo está dedicado a la escultórica altomedieval. Todas ellas, hasta el momento se han encontrado 400 fragmentos de la iglesia —unos doscientos hallados fuera de la iglesia— demuestran que, a pesar de lo que dice la tradición, puede que los monjes que construyeron el monasterio no lo hicieran sobre uno anterior. «Lo único que se ha encontrado del siglo VII son tumbas infantiles, nada más», subraya Martínez Tejera, que atribuye a motivos de propaganda la historia. «Todo lleva a pensar que los monjes cordobeses que llegaron allí no encontraron sino una serie de tumbas. La leyenda sobre un cenobio anterior pudo ser una invención de ellos para tener mayor derecho sobre la propiedad», destaca el investigador, autor de la única tesis doctoral que se ha realizado sobre el monasterio.
Artemio Martínez Tejera mostrará piezas como el estuco encontrado en la caseta de la guardesa y que corresponde a la puerta del coro, un fragmento de piedra tallada aparecido en 1999 en el que puede leerse el nombre de Aldefonsus (fundador del monasterio) y numerosos fragmentos de capiteles.
Sin restos del cenobio
Artemio Martínez Tejera recuerda además que del monasterio altomedieval nunca ha aparecido nada puesto que nunca se ha hecho excavación alguna que pueda llevar a descubrir sus estructuras. «Hace años yo encontré muros a través de la técnica del georradar. Dos muros con disposición norte-sur y tres este-oeste», manifiesta el historiador, que lamenta que aún no se haya podido realizar en San Miguel de Escalada una excavación de revele todos los misterior que este monumento nacional esconde.
Por su parte, Gerardo Boto, profesor de la universidad de Gerona, se encarga de la escultórica medieval, una de las menos conocidas.
El investigador ha descubierto grandes ménsulas que demuestran que hubo una gran puerta y que no pertenecía a la iglesia, sino al monasterio. Asimismo, se han hallado capiteles pequeños que tampoco tienen cabida en la iglesia altomedieval.
El proyecto surge como un evento destinado a la celebración social del 1100 aniversario de la consagración del templo de San Miguel de Escalada, que tendrá lugar el próximo 20 de noviembre. «El edificio, consagrado por el obispo Genadio de Astorga en esa fecha, fue erigido en una época de crisis económica y social como la que nos toca vivir en estos momentos; pero entonces, aun así, se pudo superar el reto que supuso su construcción gracias a la colaboración entre comunidades de distintas religiones», destaca Artemio Martínez Tejera.
Desde 35 euros y hasta mil cualquiera puede convertirse en mecenas de este proyecto, que se presentaría en el Instituto Leonés de Cultura y busca demostrar que la sociedad del siglo XXI ha de participar en la Cultura de una manera más activa, y no sólo como mero testigo o espectador. «También debe hacerlo como promotor», destaca el historiador, que pone como ejemplo a catalanes y mallorquines, quienes han conseguido gracias al crowfunding la edición de un libro sobre la masía catalana y la puesta en marcha de una excavación arqueológica.