Enrique López catedrático de economía financiera
«Las cajas eran un ‘contradios’ que hemos terminado pagando muy caro»
Economista y profesor, Enrique López presenta hoy en el Club de Prensa ‘El aire de las Meninas’, una obra en la que reúne algunas de sus mejores tribunas publicadas en Diario de León, artículos en los que ofrece una brújula para orientarse en un lugar cuyas coordenadas son cada vez más difíciles de encontrar. Él prefiere cortar el nudo gordiano y relata a lo Monterroso: «Cuando despertó, el dinero no estaba allí».

El catedrático Enrique López.
Escoltado por los profesores Humildad Rodríguez y Javier García Prieto y por el director de DIARIO DE LEÓN, Pablo Lago, Enrique López compartirá su catalejo con los audaces que no temen contemplar qué nos espera más allá de la crisis.
—¿El aire de las Meninas es demasiado denso? ¿Casi igual que lo que se cuece en España?
—La realidad es densa. Las crisis se nos antojan sencillas porque caben en su solo adjetivo, por ejemplo: calamidad. Sus causas, sin embargo, son complejas. Las causas son financieras, políticas, industriales, culturales y, sobre todo, morales. La moral de los individuos que componen una nación conforma la moral pública. Las leyes, su peor o mejor calidad, su acierto, si son o no torticeras, son fiel reflejo de la estatura moral de una nación. El ‘pasotismo’, el «es cosa de ellos, para eso les pagamos» jamás fue una actitud ejemplar y se ha demostrado una pésima estrategia. Somos culpables. El Aire de Las Meninas pretende responder a esa densidad de factores.
—Uno de los aires menos oxigenados es el de la universidad ¿Cuándo cree que comenzó a volverse irrespirable?
—Aunque el tema es muy poliédrico cabe destacar, siendo breve, que la Universidad española sigue inspirada en el viejo precepto de ‘universidad de masas’, cuantos más universitarios, mejor. Y sus estructuras están diseñadas para satisfacer dicho precepto. Los factores cuantitativos se sobreponen a los cualitativos. Y el conocimiento, su creación, depende menos de la fuerza de choque y mucho más, significativamente más, de la calidad de dicha fuerza. La Universidad hace tiempo que dejó de cumplir su papel, expandir el saber, generar conocimiento y crear liderazgo, también empresarial.
—Dice que la universidad ha abdicado de su función de pensar. Parece un lugar para estabular alumnos y profesores. ¿Cual es la salida?
—Girar sobre el eje. Necesitamos un cambio brusco, casi dramático. Y mientras más lo demoremos más duro será el cambio. La sociedad española tiene que pensar la universidad en otros términos. Tener millón y medio de universitarios, el triple que Alemania que nos dobla en población, no es garantía de prosperidad. Los hechos son contundentes. Muy pocos licenciados crean empresas en España, no llegan al 1%, es una catástrofe. La Universidad debe reservarse para las personas con grandes actitudes y gran capacidad de trabajo.
—Dicen que el sistema financiero ha alcanzado tales cotas de sofisticación que nos es imposible comprenderlo. ¿Podría explicarlo en un microrrelato?
—Si me permite parafrasear a Monterroso: «Cuando despertó, el dinero no esta allí».
—Hablando de dinero. Ceiss y cinco personajes en busca de autor: Evaristo del Canto, Braulio Medel, Tomás Villanueva, Mafo y Joaquín Almunia.
—Las Cajas de Ahorro, su encarnadura jurídica y financiera es una obra colectiva. Todos somos responsables por acción u omisión. Las Cajas de Ahorro son fundaciones de derecho público, sin propietarios, una extravagancia sin parangón, ni siquiera son de propiedad pública, con consejos de administración extraídos del arco político y sindical, que administraban los ahorros de los españoles, con escasa rendición de cuentas y nimia propedéutica financiera y que ahora se llaman a andanas. Admita conmigo que era un contradios que hemos terminado pagando y muy caro. Como es lógico el arco político y sindical rema sin cesar, noche y día, para generar cortafuegos que los inmunice. Póngase en su lugar. Si todos somos culpables, ellos lo son por partida triple.
—¿Seremos los leoneses capaces de salir de este estado de permanente siesta? Esto se parece mucho a Vetusta.
—Los pueblos son capaces de todo, de lo bueno y de lo malo. De esta crisis, como es de rigor, saldremos, muy probablemente fieles a nuestro estilo, en fila india y de uno en uno, a saber… de forma muy dolorosa. Nos cuesta sincerarnos, llamar al pan, pan y al vino, vino. Y dicha dificultad retrasa las soluciones. Tardamos mucho en ponerle nombre a las cosas, en llamar a cada cosa por su nombre. Primero negamos la crisis, después retrasamos poner nombre a sus causas, todavía no lo hemos hecho y ahora estamos entretenidos en disimular los daños. La crisis, sus costes, se pueden prorratear entre los acreedores y los deudores aceptando el supuesto de que todos fuéramos culpables. Pero, como es un tema tabú, del que no se habla, lo que está ocurriendo es que la crisis la estamos pagando, exclusivamente, los contribuyentes.
—¿Hasta cuándo tendremos que seguir en el pozo para comenzar a ver la luz?
—Como las causas son sistémicas, los remedios tendrán que serlo igualmente. Hablaremos de la crisis en el 2020. Son muchas las reformas que toca hacer, de toda índole y que están muy verdes. Si me preguntas cuándo se creará trabajo, parece haber cierto acuerdo académico que en el 2013 se seguirá destruyendo y que en el 2014 se empezará a crear. Prosperamos respecto a nuestro estatus pasado o presente, pero también, en comparación con otros. Y de esa comparación podemos salir muy mal parados. La divergencia puede reemplazar a la convergencia.
—Supongo que conoce el cuento de Borges El jardín de senderos que se bifurcan’. Mi pregunta es si todo esto que estamos viviendo no es en realidad un juego de ficciones con el que un poder indeterminado trata de llegar a algo que desconocemos, llámalo parque de artillería o hedge fund.
—En sentido estricto, desde un punto de vista macro-financiero, la presente crisis también es consecuencia directa de una expansión monetaria incontrolada, que afecta a todas las monedas. Como las monedas abundaban y se creaban sin cesar no quedaba otro remedio que subir y subir el precio de lo que adquirían. Las empresas multiplicaban su valor artificialmente. En el caso de España, los pisos doblaron su precio en solo siete años. Como contramedida, como remedio, ahora, se hacen escasear las monedas, para no deteriorar su poder adquisitivo. En el caso del euro, el problema se agrava porque no está avalado por los ingresos fiscales de los países que lo usan, ni por sus tesoros o un ejército. Está avalado, tan solo, por un Plan de Estabilidad, que nadie cumple, absolutamente nadie. ¿Puede EE UU seguir emitiendo dinero? Es el imperio y muchos otros países están obligados a comprar su deuda. Pero no lo podrá hacer indefinidamente. El tiempo se agota. Tenemos problemas prácticos y problemas teóricos, necesitamos redefinir el papel del sistema financiero, de las bolsas y del dinero. Liberalizarlos, democratizarlos y hacerlos, al tiempo, mucho más consistentes, con nuevas reglas, más fiables y transparentes.
—Y, en esta jauría de lobos ¿cuál es el papel que juegan los estados? ¿De qué manera el control político puede arbitrar reglas de control que defiendan al ciudadano?
—El control político se ha demostrado muy ineficiente y es un sistema muy ensayado y agotado. Lo peor que nos podría pasar es que las monedas más importantes se convirtieran en papelitos y que acabáramos imprimiendo billetes de 1.000.000 de euros o, sensu contrario, que escasera al punto de provocar guerras. El infinito es una quimera. Los problemas son ciertos y son prácticos y teóricos.
Lugar: Club de Prensa. Gran Vía de San Marcos, 8. Entrada por calle Fajeros
Hora: 19.30 horas.