El desorden pictórico a través del orgasmo
Álvaro López Tejada presenta en la Casona la muestra ‘Org Collection’.

El artista abulense Álvaro López Tejada ante una de las obras que expone en la Casona de la Fundación Carriegos.
Álvaro López Tejada es un artista joven que vive y trabaja rodeado por el cinturón de piedra de las murallas de Ávila. En la Casona de la Fundación Carriegos presenta estos días una muestra singular en la que la abstracción se mezcla con el detalle fotográfico. Unos cuadros de muy diferentes dimensiones en los que quiere contar una historia y plantear una tesis sobre lo más profundo de las sensaciones femeninas.
El artista muestra una interesantísima serie de obras de impecable factura en las que se mezcla el collage con la pintura gestual. « Org Collection es una exposición que llevo preparando desde hace algún tiempo, y que está pensada específicamente para este sitio. Han sido tres años de trabajo para la realización de una propuesta diferente a lo que yo venía haciendo. Son obras en las que compagino pintura y fotografía y en la que en ningún caso se sabe dónde comienza una y donde termina la otra. Lo más novedoso de esta nueva etapa es la incorporación del color. Es una propuesta arriesgada por su temática y por las técnicas empleadas», explica. López Tejada plantea una lucha entre «lo estéticamente antiestético y la belleza del equilibrio. Dentro de este estado de expiración participan materiales que simulan fluidos y que colaboran, no en un estado de desorden, como cabría esperar, sino, al contrario, en la consecución de un equilibrio absoluto».
La temática de la exposición está basada en el desorden. Hay una parte resuelta a través de la abstracción y otra enfocada a las sensaciones del orgasmo femenino, que -según Tejada- «ha sido catalogado por algunos como pequeña muerte cerebral. Es la parte que más me interesa de estos trabajos por su alto índice de desorden. Hablamos del orgasmo como pequeña muerte y de la pornografía como ejemplo de desorden. Para ello parto de la aportación de diferentes musas femeninas, en algunos casos mujeres que vienen de la pornografía o la prostitución, otras que son simplemente ejemplos literarios, y algunas a las que he llegado a través de la amistad. Esta exposición no hay que verla desde el punto de vista del sexo, sino del acercamiento a un momento sugerente y explosivo».
Es importante saber por qué ha llegado el pintor a sumergirse en ese mundo tangencial del que las referencias son siempre consecuencia de una información muy difícil de contrastar. «He tenido en cuenta el número de veces que una mujer puede llegar al éxtasis. Y lo que me interesa es la repetición de ese momento mágico de desorden».