«La palabra poética es un acto de legítima defensa ante el poder»
Rebelde y combativo, Juan Carlos Mestre defendió ayer, a 6.744 kilómetros de distancia de León, que «la poesía se convierta en un acto de legítima defensa contra el poder». La bicicleta del panadero , elegido poemario del año por la Asociación Nacional de Críticos de España, que otorga dese 1956 el Premio Nacional de la Crítica, es un canto a los débiles y a los descontentos, «porque son los únicos que están en lucha por los derechos, ante el secuestro de la democracia por los poderes financieros», dijo Mestre desde Chicago. La poesía, para el autor de La casa roja, está «íntimamente implicada en el elogio de la dignidad humana»; y cuando se cuestiona la dignidad humana, un poeta únicamente «puede sumar sus personajes imaginarios a la revuelta».
Mestre, uno de esos raros artistas ‘globales’ –próximo a los creadores del Renacimiento, por cuanto despliega su fabulación en disciplinas como la literatura, la música y la pintura- recibía ayer junto a la autora mexicana Coral Bracho el homenaje de la Poetry Foundation Chicago, «una de las mejores fundaciones de poesía del mundo», que cada año distingue a los autores más destacados. Por lo que respecta al papel curativo y terapéutico de la palabra, defiende el escritor villafranquino «la conciencia crítica frente al lenguaje, que se halla infectado por la retórica política».
Sostiene Mestre que un poeta es «el vigilante del fuego, alguien que advierte de la catástrofe inminente».