Diario de León

Miguel Ángel Revilla político, escritor y economista

«Me he jurado no callar hasta que muera»

Es un fenómeno mediático. Habla de economía, se le entiende y ofrece alternativas a la política de recortes del Estado del Bienestar. El sábado presenta en la Feria del Libro de León ‘Nadie es más que nadie’, del que ha vendido más de 125.000 ejemplares, y ha pedido un micrófono para poder hablar 45 minutos. Anuncia que soltará un cartucho de dinamita. Cree que Rajoy tiene los días contados...

El ex presidente de Cantabria, economista y autor de ‘Nadie es más que nadie’, presenta su libro el sábado en León.

El ex presidente de Cantabria, economista y autor de ‘Nadie es más que nadie’, presenta su libro el sábado en León.

Verónica Viñas
León

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—¿Cómo se siente siendo autor de un ‘bestseller’?

—Ha sido la gran sorpresa de mi vida. Me llevé un disgusto en las últimas elecciones, cuando mi partido, con un 30% de los votos, fue barrido por el tsunami del PP, que me relevó de ser presidente. No habría escrito el libro siendo presidente, porque no tienes libertad, tienes que hacer la pelota a gente impresentable, como Pepiño Blanco, para que den obras para Cantabria. El libro lo escribí en 22 días y lo envié a la editorial escrito a boli. Como tengo 70 años y soy hijo de maestra, tengo buena caligrafía.

—¿Cuál es la clave del éxito del libro?

—Lleva 24 semanas siendo el más vendido. Sacamos ahora la 19 edición, lo que quiere decir que se han vendido 125.000 ejemplares. Me di cuenta de que iba a gustar porque es un libro imprescindible para que al que lo lea no le engañen. Es una vacuna contra las mentiras.

—¿Por qué le llega a la gente?

—Explico cómo es la condición humana. No somos ni totalmente buenos ni malos. Hay un componente de egoísmo y también de solidaridad. Es un testimonio personal. Nací a 2.000 metros de altura en Peñalabra. Hasta los 11 años no bajé a Santander, ni vi el mar ni comí un plátano. Sin ser militante del PSOE y del PP llegué a la presidencia de Cantabria. Con esfuerzo se puede conseguir casi todo si tienes firmeza.

—Trabajando honradamente no se puede hacer fortuna...

—Ser feliz no es caro. He ganado mucho dinero, pero no me interesa. Quiero una vida digna. No tengo más aspiración.

—¿Sus colegas de la política le tienen envidia?

—Me miran con recelo y desprecio. Soy un bicho raro. No soporto a los chulos. Nadie es más que nadie. No bajo la nariz ni ante el Rey. Intento que la gente no se humille. Siento aversión por los cobardes, los que tragan sin necesidad.

—¿La crisis tocará fondo?

—Claro. Llegará un momento en que no se puede llegar más bajo. El problema es cómo nos recuperamos para que seis millones encuentren trabajo.

—¿Por qué con seis millones de parados no ha habido un estallido social?

—Porque todavía estamos tirando de lo colgado, como decimos en los pueblos (la matanza). Y porque hay una solidaridad familiar que sólo se da en España. Los abuelos están sosteniendo muchas familias. Si en octubre no cambia la política y Rajoy, Italia, Portugal y Grecia no se plantan frente a Merkel y le dicen que así no podemos seguir y hay una inyección monetaria en el sistema económico, tipo Japón o Estados Unidos, habrá un estallido social.

—¿Qué busca la gente que compra su libro?

—Conocer la verdad. Y que les abra los ojos sobre por qué estamos como estamos y cómo salimos de ésta. Los que gobiernan están nombrados por una determinada política. Sólo hay que leer el currículum de Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, que procede de Goldman Sachs; o del ministro De Guindos, que fue consejero de Lehman Brothers. La política está manejada por instituciones financieras que ponen a los peones. Si ahora hubiera elecciones, España es un país ingobernable, porque nadie obtendría más del 22% de los votos.

—¿Y para cuándo el segundo libro?

—¿Quieres una primicia?

—¡Claro!

—En septiembre me encerraré a escribirlo y se va a titular La jungla de los listos. Y hablaré de todos.

—¿Tiene ‘negro’ que le escriba?

—Jamás en mi vida me ha escrito alguien nada. Nunca leo mis discursos, hablo del tirón.

—¿Tienen los ciudadanos motivos para creer en los políticos?

—Ahora mismo, no; y eso que hay mucha gente que no mete la mano...

—Bárcenas, Oriol Pujol, Urdangarín... ¿cree que alguno irá a la cárcel?

—Si no van, habrá aún más razones para el estallido social. En épocas de bonanza la gente disculpa hasta a los ladrones. Pero ahora, si Bárcenas o Urdangarín o los del caso Payerol no van a la cárcel, la gente se va a desmoralizar.

—¿Cuántos seguidores tiene en las redes sociales?

—Ahora mismo 270.000 en Twitter y 70.000 en Facebook. Estoy conectado a la realidad. La gente ya no está indignada, está encabronada. Si la Casa Real no percibe lo que piensa la calle y trata de blindarse, tiene los días contados. Ya no estamos en una monarquía medieval.

—¿Por qué los partidos se resisten a cambiar la ley electoral?

—Porque les va bien al PP y al PSOE. España está montada para un bipartidismo, con dos nacionalistas (PNV y CiU), a los que les va bien porque siempre rascan algo. Es increíble que para elegir al presidente del Gobierno no haya una circunscripción única. Por eso un partido que saca un millón de votos no tiene diputado y con 20.000 votos en Ceuta y Melilla sacas dos.

—¿Cómo ve León, usted que está casado con una leonesa y viene a menudo?

—Tiene un grandísimo problema. La minería, que fue de gran pujanza, se la han cargado de un hachazo. Además, León tiene poca sintonía con Castilla, porque se siente el extrarradio de la política que se hace en Valladolid.

—¿Le gusta ser un personaje mediático?

—Me gusta el contacto con la gente. Cuando quiero estar solo y mediar me voy un día al pueblo. Me apetece que me saluden, que se hagan fotos conmigo o que me pidan autógrafos. Soy tan raro que me gusta que me quieran.

—¿Tiene pensado algún desembarco en política?

—No. Considero que tengo la obligación de abrir los ojos a la gente. Me he jurado no callar hasta que me muera; y si hay una injusticia, denunciarla. Hoy he leído lo del consejero del Santander que se jubila con 88 millones de euros. Y alguien dice: «Es una empresa privada». El límite entre la decencia y la indecencia no tiene división entre lo público y lo privado. Yo ante esto salgo como un miura.

—¿Cómo se corta la corrupción?

—Dotando a la Fiscalía Anticorrupción de más medios, abreviando los procesos judiciales para que el que roba vaya inmediatamente a la cárcel. Madoff, el de la mayor estafa del siglo, fue juzgado a los tres meses en Estados Unidos y le han condenado a cadena perpetua.

—Según la última encuesta del CIS, la gran mayoría no confía Rajoy, ¿aguantará toda la legislatura?

—Mariano, si sigue así, igual no come el turrón. Si no cambia la política habrá un problema social gordo.

—¿Tenemos que bailar al son que toca Alemania o hay otras opciones?

—Rebelarse ya todos los países. Sólo está en recesión Europa, por la política de esta señora. Y Alemania tiene más deuda que España, pero a ella no le cuesta nada y a nosotros 40.000 millones al año...

—Con un país envejecido y los jóvenes emigrando, ¿cómo será España en una década?

—Todavía encuentras a gente como Esperanza Aguirre que dice que es una bendición que los jóvenes emigren. Pero es el autosuicidio.

—La gente que tiene ahora 40 o 50 años, ¿cobrará en su día una pensión de jubilación?

—Algo sí, pero tal como van las cosas... Pero España tiene salida. Este es un país de gente trabajadora y no de vagos. Fuimos a Alemania y levantamos Alemania. Salvo cuatro hijos de papá, aquí hay que trabajar. El problema es que Rajoy es un flojón, es blando de remos.

—¿Quedará algo del Estado del Bienestar?

­—Es lo que más tocado va a quedar y es lo que hay que garantizar, que los viejucos y los que tienen un grado de dependencia no queden tirados. Todavía estoy esperando la lista de los 3.000 que tienen la pasta en un banco de Suiza. Pagamos impuestos los que tenemos una nómina, los ricos se escaquean.

—Las preferentes, las subordinadas, los swap (permuta financiera de tipos de interés)... ¿son una confabulación bancaria para estafar a los clientes?

—Totalmente. Yo lo he denunciado. No hay más que ver la cara de los estafados, que no tienen pinta de Bárcenas. Era un tocomocho.

—¿Los ahorros están más seguros bajo el colchón?

—La banca es lo último que va a quebrar. De lo contrario, volveríamos al trueque. Hay que regular y controlar a estos depredadores.

—¿Qué le diría a Rajoy?

—Que se plante. Que llame a Hollande, al presidente italiano, al portugués... Y les convoque en León, no en Babia, para plantarse frente a Merkel. Pero, claro, Mario es un acólito de la mofletuda. Debería liderar una protesta frente al euro, pero es un flojón.

—¿Podemos salir del euro?

—Merkel nos ha dado una soga y quiere que tiremos de ella y nos suicidemos. Pero hay vida fuera del euro...

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