Diario de León
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Crítica de televisión rosa belmonte

A Olvido Gara, Alaska, no le gusta su nombre de pila. Por eso adoptó otro. Alaska está encantada de que en España haya ahora otra Olvido famosa. Para ella todo el nombre. Hablo de Olvido Hormigos, claro. La exconcejal fue anoche a Sálvame Deluxe (por supuesto, escribo esto sin haber podido ver la entrevista). Pero antes de ofrecerse en sacrificio ante el, a veces, atrabiliario tribunal del programa, la señora de Los Yébenes ya ha pasado por El programa de Ana Rosa y otros artefactos de promoción. En eso está ahora, en promocionarse. Como famosa. Como animalillo televisivo. El origen de todo fue el vídeo lúbrico que la puso en el mapa sin querer (aunque ella mandara el vídeo, la difusión posterior y su éxito forman parte de esos fenómenos imposibles de planificar. No es lo mismo que Paris Hilton hiciera un vídeo porno a que lo hiciera una imperfecta desconocida). El vídeo, en todo caso, es el culpable seminal de su fama. Luego llegó ¡Mira quién salta! , después Interviú y, a partir de ahí, reportajes robados con famosillos y rumores sobre otras relaciones. Ha contratado a Toño Sanchís, el representante de Belén Esteban, para que la mueva. Más que moviéndose, está centrifugándose. Lo mismo sale de la lavadora hecha una bola, como la Pantera Rosa. La televisión fagocita a personas que están de moda. No tengo muy claro que ella lo esté. Pero se prueba y aprovecha el momento. «Toño es un genio», dijo ayer Ana Rosa Quintana del meneo Hormigos y a propósito de la operación de marketing. Calienta al personaje vinculándola con el cubano Asdrúbal (fotos) o relacionándola con un colaborador de Telecinco (rumores). La libertad sexual está muy bien pero cuando una se expone de esta manera (y tras ese vídeo) el tratamiento que te dan no es de señora. Y claro que hay sexismo. En Una chica afortunada , a Jean Arthur le cae encima un abrigo de pieles tirado por una ventana. A partir de ahí empieza el enredo en la película de Mitchell Leisen. A Olvido le dio en la cabeza el vídeo que ella misma lanzó. A partir de ahí, lo que le caiga es cosa suya.

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