FERIA DEL LIBRO DE LEÓN. LA POLÉMICA
El Ayuntamiento sólo da a la feria 3.000 euros y deja pasar 90.000 del ministerio
Valadés confirma que conocía la subvención pero que no se lo comunicó a la asociación de libreros.
Antonio Colinas, pregonero de la feria de Salamanca, con el alcalde Alfonso Fernández Mañueco. En la imagen de la derecha, Luis Mateo Díez con el alcalde de Valladolid.
La Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de León, dirigida por Juan Pablo García Valadés, ha dejado pasar una subvención del Ministerio de Cultura para la feria del libro, si bien ha reconocido que sabía de su existencia. «Para bien o para mal no somos organizadores. Nuestro papel se limita a ayudar a los libreros», explica el edil, que subraya que su papel no está «en entrar en casa de nadie para ver cómo la organiza». Valadés —qué en cambio sí entra en las fotos— sostiene que no se informó a los libreros de esta ayuda del Gobierno porque en ese momento se encontraban en un momento de transición —estaban modificando la presidencia— y no había ni programa ni tiempo para solicitarla. «Recibimos toda la información de las subvenciones y somos nosotros los que decidimos cuáles se piden y cuáles no», advierte Valadés. Y es que el Ayuntamiento de León no se encarga de confeccionar el programa de la feria y se limita a ofrecer cobertura técnica a los libreros, facilitándoles el mobiliario para las casetas y eliminando las tasas que habrían de pagar los dueños de librerías presentes en la feria. Además, y según ha destacado Ángel Yugueros, presidente de los libreros, Cultura tan sólo ha destinado una partida de tres mil euros, 1.500 para las casetas y 1.500 más para las dietas de los escritores presentes en la convocatoria.
La actitud del concejal de Cultura de León contrasta con la de su homólogo en Valladolid, que ostenta la responsabilidad de la confección del programa y el desarrollo de la feria del libro. El Ayuntamiento de Valladolid se pone al frente de la feria y los libreros se limitan a instalarse en las casetas. Gracias a la labor del Ayuntamiento vallisoletano, que ha invertido este año 192.000 euros —90.000 de los cuales derivan de la subvención del ministerio de Cultura que León prefirió dejar correr— su feria del libro se ha convertido en un referente en España. El caso de la feria de Salamanaca es parecido al de Valladolid. El Ayuntamiento de la ciudad del Tormes, que también es el artífice de los actos, ha invertido este año en su feria 72.820 euros.
En cualquier caso, las declaraciones del concejal resultan paradógicas, puesto que asegura que en estos momentos ya trabaja con la actual presidencia de los libreros en el programa del próximo año y que para esta feria sí solicitarán la subvención del gobierno. En cuanto a la posibilidad de aumentar el presupuesto que su Concejalía destina a la feria, Valadés considera que dependerá del presupuesto del 2014 y de la implicación de los ciudadanos leoneses. «Lo cierto es que tanto los libreros como los visitantes están encantados con la feria de este año», se felicita.
Huérfanos
Y es que el Ayuntamiento de León se desentiende de la feria del libro y se limita a seguir los preceptos de la teoría de Adam Smith: laissez faire, laissez passer , parece pensar el concejal. El relato de los hechos se desarrolla como sigue: hace dos meses, Ángel Yugueros es elegido nuevo presidente de los libreros en sustitución de José Antonio Sánchez. Quedan dos meses para la celebración de la feria del libro y Yugueros es informado de que no hay nada preparado. No hay presupuesto, no hay programa, no se ha contactado con las editoriales y no se sabe qué hacer con la feria. Comienza entonces una carrera a contrareloj para preparar una programación que sea digna, con la precariedad económica y de tiempo de que se dispone. Por supuesto, las editoriales han cerrado hace meses el calendario de sus escritores, con lo que el margen es reducido. Yugueros consigue que Miguel Ángel Revilla se acerque a León, y logra además que la feria cuente con Jesús Sánchez Adalid, Luis del Val, Fernando y Mario Tascón y —gracias a la labor de la Concejalía de Educación— con Carmen Lomana, referente esencial en la literatura en español. Sin embargo, ni siquiera se consigue que los autores leoneses se acerquen a la plaza de San Marcelo. Se contacta con Julio Llamazares y con José María Merino, pero ni siquiera ellos pudieron participar en la feria.