Teatrillo de sobremesa
Crítica de televisión rosa belmonte
Cuando Olvido Hormigos fue hace unas semanas a Sálvame Deluxe , la llamaban perra judía (es un decir) y ella no se inmutaba. Iba asumiendo lo que le soltaban. Que si te has liado en un baño público con no sé quién, que si los cuernos de tu marido. Otros invitados se revuelven, ella parecía asumir esa especie de juego que inauguró Tómbola y que ofrece a los famosos en sacrificio previo pago. En los debates políticos también se dicen de todo. Pero es un intercambio de palabras entre iguales.
Algunos de los contertulios políticos habituales fueron a parar hace meses a De buena ley , que de tener a sus propios polemistas (gente gritona del público ya casi profesionalizada) y a famosos como Raquel Bollo o Aída Nízar, pasaron a tirar de Isabel Durán, Alfonso Rojo o la asombrosa Elisa Beni, la persona que más palabras es capaz de meter en un minuto.
También fueron llegando figuras de las tertulias del corazón como Paloma Barrientos o Beatriz Cortázar. El último lavado de cara que ha sufrido el veterano programa de las sobremesas de Telecinco tiene que ver con la introducción de los defensores. Si ya era un simulacro de juicio (la escenificación de un laudo), con su juez y su veredicto, ahora se utilizan letrados. Estos son los propios y ubicuos tertulianos políticos. Por ejemplo, Esther Esteban o Elisa Beni. Y ves cómo Esteban se dirige al estrado, hace preguntas, llama «señoría» al juez o dice «mi defendido».
En este último retoque se retoman las esencias de Ricardo Fernández Deu y Javier Nart en Tribunal popular o Audiencia pública (la imitación que el espacio de TVE tuvo en Antena 3). Si De buena ley (DBL) ya era un teatrillo (los litigantes son actores), lo que ha ido creciendo alrededor lo hace más representación. Pierre Bordieu decía que cualquier debate televisivo está lleno de pensamiento desechable. El de DBL es el colmo. Tanto del pensamiento desechable como de la farsa. Pero debe de ser un divertimento para los contertulios.
Al fin y al cabo, llamas de todo a alguien que sabes que es actor y por algo que no tiene que ver con él.