León llama a la puerta de la Unesco
Las primeras Cortes de Alfonso IX celebradas en el año 1188 en San Isidoro aspiran a ser declaradas este mes Memoria del Mundo frente a otras 83 candidaturas .
Las Cortes de León ya han llegado a París. Los ‘Decreta’ de León de 1188, el testimonio documental más antiguo del sistema parlamentario europeo, compiden con otras 83 candidaturas de 54 países para ser declarados Memoria del Mundo por la Unesco. León aspira a quitarle a Inglaterra el título de ‘cuna del parlamentarismo’. Las pruebas son irrefutables. El pleno de la Unesco tiene ahora la última palabra y decidirá el día 18 en la capital francesa si los documentos y manuscritos de las Cortes de León de Alfonso IX, celebradas en San Isidoro, ingresan en el Registro creado en 1997 para para proteger elementos importantes del patrimonio documental de la humanidad.
En la práctica, supondría reconocer que esta ciudad fue la primera en crear una institución democrática. Las cortes leonesas son una de las tres candidaturas que lleva España, junto con El Llibre del Sindicat Remença (1448) (libro de la agrupación de campesinos que negoció con la monarquía la abolición de la servidumbre) y los Materiales relativos a la misión Keicho a Europa (candidatura que España pesenta conjuntamente con Japón).
León se adelantó 24 años a los aristócratas anglosajones. Juan sin Tierra, el hermano malvado de Ricardo Corazón de León, acosado por los nobles, sancionó el 15 de junio de 1212 en Londres la ‘Carta magna de las libertades’. Antes que él, un monarca leonés se convertía, sin presiones y por propia iniciativa, en el primer mandatario en convocar un parlamento con participación de obispos, nobles y ciudadano del Reino. Alfonso IX, que accedió al trono a los 17 años, comprendió que el mejor aliado era el pueblo y que podía legislar escuchando directamente a sus vasallos. Las cortes leonesas fueron un acontecimiento capital para Europa, pese a no haber tenido hasta ahora la trascendencia que merecen. El título de Memoria de la Humanidad permitirá acabar con la «opacidad» que ha sufrido el Reino de León.
El anterior director general del Libro, Archivos y Bibliotecas, el leonés Rogelio Blanco, promotor de la iniciativa para que las Cortes de León obtengan el reconocimiento de la Unesco, hizo ‘los deberes’ antes de abandonar su cargo en el Ministerio de Cultura —como la traducción de todos los documentos que verifican la celebración de las Cortes de León en 1188—. Aunque no se conserva el texto original, el corpus documental de las Cortes de Alfonso IX, disperso por las catedrales de Lugo, Orense, Astorga, León, la Academia de la Historia, la Biblioteca Nacional y la Biblioteca Capitular de Sevilla, es el testimonio más antiguo de la tradición institucional parlamentaria en Europa, haga lo que haga la Unesco.