Diario de León

Boto cree que el claustro de Palamós es el de la catedral vieja salmantina

El historiador leonés defiende en un congreso que fue desmontado y vendido a un anticuario.

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El leonés Gerardo Boto, profesor de Historia del Arte Medieval de la Universidad de Girona, defendió anteayer en un congreso internacional sobre claustros en el Mediterráneo celebrado en la ciudad de Lisboa que el claustro románico encontrado en una finca privada de Palamós (Girona) es el original de la catedral vieja de Salamanca, construido en el siglo XII, según ha publicado el periódico El País y recoge la agencia Ical.

El experto basa esta teoría en que las dimensiones del claustro coinciden exactamente con las que tenía el situado en la catedral vieja de Salamanca, en que está realizado con piedra salmantina de Villamayor y en que los capiteles copian ‘en sentido medieval’ los del monasterio burgalés de Santo Domingo de Silos. Después de que Boto sacara a la luz el año pasado la existencia de ese claustro en la finca Mas de Vent de Palamós, propiedad del alemán Hans Engelhorn, una comisión de expertos nombrada por la Generalitat de Cataluña aseguró que no era un monumento auténtico románico sino una recreación historicista del siglo XX con elementos originales del siglo XII.

Sin embargo, el profesor leonés no aceptó esta opinión y ha seguido investigando. Anteayer expuso ante otros expertos que el conjunto es «auténtico» pese a que, «como tantos otros», contiene «elementos modernos, restaurados y sustituidos». Además, aseguró que el claustro fue construido a partir de 1176 y que fue desmontado en 1783 tras verse afectado por el terremoto de Lisboa de 1755. Así, explicó que, aunque la intención inicial era intentar solucionar los problemas que tenía de estabilidad y humedad para volver a montarlo, en 1785 se decidió construir unas nuevas galerías siguiendo el gusto neoclásico. Boto apuntó que las piezas se almacenaron y que se les perdió la pista. Y defiende que fueron vendidas y que acabaron en 1931 en manos del anticuario Ignacio Martínez, quien las montó en una finca del distrito madrileño de Ciudad Lineal. Después, en 1958 el conjunto fue adquirido por el alemán Hans Engelhorn, antepasado del actual dueño, quien lo trasladó a su finca de Girona.

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