Diario de León
Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

Crítica de televisión yolanda veiga

G ran Hotel cerró el martes en Antena 3 porque con el panorama que tenemos mantener a flote un negocio tan complicado como ése era insostenible. Su idílica fachada escondía un montón de trapos sucios, rencillas familiares que se desbocaron y acabaron en secuestro, asesinato, cuernos y ríos de sangre corriendo por las cañerías de este noble hospedaje. Después de tres temporadas de sustos con las tramas y con la audiencia, la cadena ha decidido dar descanso a Yon González y a Amaia Salamanca. Los guionistas escribieron para la pareja un final feliz que acaba como en los cuentos, con un beso y un bebé en camino. Con los malos abatidos a tiros o arrojados al acantilado, los buenos de la serie se salieron con la suya. Hasta a Javier, pendenciero, mentiroso y jugador le han recompensado con una familia que le ha hecho sentar la cabeza y tres rubios churumbeles que nos mostraron justo antes de los créditos, con las imágenes de los protagonistas al cabo de tres o cuatro años.

Ahí vimos a unos felicísimos Alicia y Julio con un chiquillo revoltoso correteando por el dulce hogar de la sufrida pareja. El pobre Andrés también acabó bien, casado y reconciliado con su madre, Ángela, ingobernable gobernanta a la que ha hecho muy grande Concha Velasco. Pero este ‘fueron felices y comieron perdices’ ha enfadado a buena parte de la comunidad virtual. Los quejicas y susceptibles tuiteros se han revuelto contra un final tan edulcorado. De la misma manera que los espectadores se revolvieron contra el desenlace desgraciado de La Señora. Aquello fue muy gordo; Adriana Ugarte temía que la gente no volviera a mirarla a la cara. Claro que... ¿qué culpa tenía ella si los guionistas quisieron matarla?

Lo mismo que Vilches, que nos dejó un poco fríos cuando le pegaron un tiro en el hospital. Y ahora no vale decir que todo fue un sueño, porque eso ya lo hicieron en Los Serrano y la gente también se cabreó. Gran Hotel merecía un final feliz, aunque se enfade el pajarito de Twitter.

tracking