El ‘kilómetro cero’ de la muralla leonesa

No es sólo porque alberga las primeras huellas de León bajo su suelo y en el solar de su parte posterior —en él duermen los restos de los contubernia o barracones de los legionarios— ni tampoco por estar ubicado en un espacio histórico muy atractivo de la capital; el gran atractivo de la casona de Puerta Castillo está sobre todo en constituir el ‘kilómetro cero’ o punto de partida para un viejo proyecto que la ciudad lleva acariciando durante décadas, el de hacer paseables sus murallas de origen romano. Como aula arqueológica o didáctica podría ofrecer al visitante la información previa y necesaria y haría posible, por medio de escalera y ascensor, la subida y el acceso a la muralla sobre la que asienta uno de sus costados. Un proyecto perfectamente viable pero sobre el cual el Ayuntamiento aún no ha actualizado información alguna.
Esta restauración integral, acometida por la empresa Decolesa, también permite al visitante comprobar los sucesivos estratos de material con los que se elevó la muralla romana de León. Y así, resultan perfectamente visibles los grandes sillares de época imperial sobre los que se superpusieron tongadas de materiales más pobres: desde hileras de cantos rodados hasta el adobe tradicional leonés. Y es que la costumbre de los sucesivos propietarios del inmueble de ir ‘ganando’ espacio horadando la muralla servirá en el futuro para estudiar y visualizar las vicisitudes históricas y constructivas de la muralla, el monumento considerado «más grande de León», por su extensión, pero que tradicionalmente ha vivido a la sombra de los grandes monumentos góticos y románicos de la ciudad a pesar de sus inmensas posibilidades turísticas. La puesta en valor del León romano vuelve, por tanto, a la casilla de salida.