Fernando Delgado regresa con una obra ‘muy perra’
El escritor canario publica la novela ‘Me llamo Lucas y no soy perro’.

Fernando Delgado junto a Fara y Lucas (izquierda y derecha).
Fernando Delgado, como Lord Byron, cree que perros y humanos comparten virtudes, pero ningún vicio, y buena prueba de ello es Lucas, el protagonista de su nuevo libro, un labrador que sueña con dejar de ser perro para convertirse en niño, un relato que provoca en su autor «una sensación muy rara».
«No es un libro normal, porque tengo la impresión de que soy el transcriptor de Lucas. A veces me asalta la duda de si no lo ha escrito él», comenta Delgado al hablar de Me llamo Lucas y no soy perro (Editorial Planeta), una fábula sobre la amistad; o un cuento para adultos.
El periodista y escritor canario se puso a trabajar en este texto con la idea de hacer un cuento para niños, siendo consciente de la dificultad del empeño dado que no conoce bien el mundo de los más pequeños, «quizás —reconoce— por no haber sido padre». «Cuando en la editorial leyeron la primera versión lo tuvieron muy claro: era un libro para mayores». Y como tal acaba de llegar a las librerías.
Lucas, el protagonista de esta historia «triste», la califica su autor, es también el nombre del labrador de Delgado, dueño además de una galga, Fara, que adoptó después de que fuera abandonada. «Siempre me gustaron los perros. De niño no pude tenerlos pues vivía con mi abuela y a ella lo que le gustaban eran los gatos».
Su primer perro
Ya mayor, tuvo su primer perro, que no le pudo acompañar cuando una oferta profesional en la Expo del 92 le llevó a Sevilla. «Tengo muy mala conciencia por aquello. Era un chucho maravilloso al que quise mucho. Aunque lo dejé al cuidado de gente de confianza, murió. Siempre lo he llorado».
Del mismo modo que de niño hablaba sólo, «me inventaba personajes que hablaban a través de mí», Fernando Delgado conversa mucho con Lucas y Fara, allí en ese pueblo de la costa levantina, donde vive .
«Hay veces que prefiero la compañía de un perro a la de un ser humano», afirma quien no entiende el trato «tan injusto» que muchas veces sufren los animales en general y los perros en particular.
«¿Por qué cuando alguien nos mira con una mala cara, una cara horrenda, decimos que tiene cara de perro? Cuando la cara bondadosa y extraordinaria del perro para sí la quisieran muchos personajes públicos».
«Se dice también que un determinado personaje no habla, sino que ladra, cuando el ladrido de mi perro es mucho más armónico que la inmensa cantidad de vulgaridades que se escuchan en la sociedad española de hoy, enormemente vulgarizada, ordinaria y soez», destaca Delgado.
De los perros le gustan muchas cosas, su generosidad. «La capacidad que tienen de percibir los sentimientos». «Y, por encima de todo, su disposición a darlo todo por ti».
Ni Lucas ni Fara pueden hablar —«aunque su mirada muchas veces diga lo contrario»—, pero el personaje de su libro sí disfruta de esa facultad exclusiva de los humanos. «Si viera los informativos de la televisión y los personajes que aparecen en ellos quizás llegaría a la conclusión de que no le conviene tanto ser un niño», bromea.