Los turistas de la Pulchra costearán la rehabilitación de San Cristóbal
Patrimonio aprueba la restauración del mural, que también subvenciona la Diputación.
Imagen del mural sobre la lápida de San Alvito.
La suciedad y los repintes sufridos durante años han velado la escena hasta casi hacerla desaparecer. Por eso ya casi nadie recuerda la escena, a pesar de que corona una de las lápidas más conocidas de la Catedral, esa en la que los niños meten la cabeza a la espera de ver cumplidos sus deseos y que sostienen dos gárgolas caídas, el sepulcro que albergó una vez el cuerpo de San Alvito, trasladado al Altar Mayor en 1527.
La Comisión de Patrimonio aprobó ayer la rehabilitación de la pintura mural de San Cristóbal, una obra del siglo XV, anónima, que muestra al santo atravesando el río con el niño Jesús a la espalda. El presupuesto asciende a 35.000 euros y será sufragado a partes iguales por la Diputación y el Cabildo. En el caso de la Catedral, el dinero parte de lo obtenido gracias a la taquilla. El proyecto está orientado a estudiar de qué siglo son los repintes posteriores, así como a limpiar y asentar la pintura.
Aún no se sabe la fecha en la que comenzará la restauración del mural —ni siquiera se ha aprobado qué empresa será la que acometerá la ‘cirugía’— y tampoco pueden concretarse los plazos en los que se finalizará el rescate. El administrador de la Catedral, Mario González, destaca que en la Catedral hay cola para pasar por el quirófano, y explica que no puede saberse cuál será la próxima operación. Por supuesto que hay alertas, las vidrieras, por ejemplo, cuya salvación aún no es segura. Y es que aún quedan 700 metros cuadrados de vitrales por rescatar, un dato que no se puede obviar ya que la restauración de cincuenta metros cuadrados de vitrales cuesta la friolera de 230.000 euros.
La Virgen del Dado
Y no es lo único. El Cabildo sigue esperando que Patrimonio dé una solución a las esculturas del pórtico y el de La Virgen del Dado aguarda un proyecto que rescate sus colores primigenios. Además, a largo plazo se quiere averiguar qué se esconde debajo de la Pulchra. En este último caso, la idea es realizar un ‘barrido’ de este enigmático solar para conocer qué hay bajo en las entrañas de la Catedral. El georradar permitirá hacer una lectura del subsuel, sin necesidad de cavar ni un centímetro.
Más complejo será abordar la recuperación del hastial, uno de los puntos débiles de la Catedral. Mariano Sáenz de Miera, arquitecto de la Pulchra, lleva años reclamando atención sobre este ‘talón de Aquiles’.
Puesde que, a partir de ahora, todo ello sea posible. Y si finalmente es así, será gracias a la taquilla. Sin los nuevos mecenas —el convenio de El sueño de la luz caduca este año— habría sido imposible arreglar la vidriera de La cacería , cuya restauración era urgente y previa a la instalación del nuevo órgano, así como reparar la Torre Norte o colocar un sofisticado sistema de cámaras de seguridad en el edificio para evitar casos como el robo del Códice Calixtino en la catedral de Santiago. La taquilla también ha permitido restaurar, en colaboración con la Diputación, las cancelas; y con apoyo de la Fundación del Patrimonio, la capilla del Santo Cristo.
Entre los meses de enero y mayo la Pulchra recibió 76.369 visitantes, que han reportado al Cabildo unos ingresos de 312.000 euros. De momento, las cifras son esperanzadoras, ya que en lo que va de año ha habido un 15% más de visitantes. Los alemanes, seguidos de los japoneses, norteamericanos, franceses, italianos y portugueses son los principales turistas del templo leonés. La Catedral cerró el año pasado con 150.000 visitantes, que reportaron unos ingresos de 600.000 euros.