Diario de León

Los centinelas de las Cortes de León

Los documentos que acreditan a San Isidoro como la cuna del parlamentarismo están repartidos entre la Biblioteca Nacional, la catedral de Orense, el Archivo Histórico Nacional y la Biblioteca Capitular de Sevilla.

Exposición en Santo Martino sobre las Cortes de León de 1188.

Exposición en Santo Martino sobre las Cortes de León de 1188.

Verónica Viñas
León

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León no tiene las pruebas. Los cinco documentos o ‘Decreta’ que acreditan que en San Isidoro se celebraron las primeras Cortes del mundo, germen del sistema parlamentario, están desperdigados entre Madrid, Orense y Sevilla. Ninguno en León. Cuatro archivos son los centinelas de unos papeles únicos, declarados el pasado 18 de junio Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

El primero, que se halla en la catedral de Orense, es un mandato del rey Alfonso IX dirigido al obispo de esta ciudad gallega, donde se cita la constitución de la curia del año 1188. El segundo, preservado en la Biblioteca Nacional, donde también se alude a las Cortes de León, es un manuscrito del siglo XVI. El tercero de los códices lo custodia el Archivo Capitular de Sevilla y es una compilación del siglo XVI obra de Ambrosio de Morales, copia del denominado ‘Tumbo Colorado’ de la catedral de Santiago. El cuarto documento, perteneciente a los fondos del Archivo Histórico Nacional, es el ‘Tumbo Viejo’ de la catedral de Lugo, que incluye los decretos legislativos de Alfonso IX entre los años 1188 y el 1230. El último documento, depositado en la Biblioteca Nacional, es una copia del siglo XVIII del ‘Tumbo Negro’ de la catedral de Astorga, donde se da cuenta de las Cortes celebradas hace 925 años en San Isidoro.

No está en los planes de la Junta reunir los Decreta en una exposición, como desearía el abad de la colegiata, Francisco Rodríguez Llamazares. Sin embargo, algunos historiadores consideran que San Isidoro debería tener, al menos, el facsímil de los Decreta.

Aunque la declaración de la Unesco supone un espaldarazo a León como cuna del parlamentarismo, título que durante siglos se ha arrogado Inglaterra, ninguna institución ha movido aún un dedo por rentabilizarlo. A las pocas horas de la declaración de los Decreta como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad los partidos políticos lanzaron algunas propuestas, como la celebración de un congreso internacional, potenciar la ‘peregrinación laica’ a San Isidoro o colocar carteles en las entradas de la ciudad, pero de momento estos proyectos no se han materializado.

Un libro para la historia

La Diputación es la única que auspiciará la publicación del libro La cuna del parlamentarismo, basado en el documental grabado en el 2010 con motivo de la celebración del 1.100 aniversario del Reino de León, y cuyo guión y codirección corrieron a cargo del escritor leonés Juan Pedro Aparicio. El libro pretende divulgar cómo fue la creación de las Cortes Leonesas en 1118, un hito histórico en el que, por primera vez, el pueblo accedió a una asamblea de la más alta decisión política, en igualdad con los otros dos estamentos: el clero y la nobleza

La Biblioteca Nacional recoge en su web la declaración de Patrimonio Inmaterial de los Decreta y muestra imágenes del Canonum el Legum Gothorum, un compendio de leyes reunidas por los hermanos Covarrubias en 1512, con más de 500 páginas que se pueden descargar, y donde se cita que Alfonso IX reunió en San Isidoro las primeras Cortes con participación del pueblo.

El abad de la colegiata está dispuesto a colaborar en una exposición que reúna los Decreta en León, pero cree que la iniciativa corresponde a las instituciones. Rodríguez Llamazares propone crear una comisión, similar a la que funciona actualmente con los actos del 950 aniversario del traslado de los retos del santo sevillano a León. De todas formas, «San Isidoro ya vende a los turistas que es la cuna del parlamentarismo», aclara el abad.

El archivero y procurador leonesista Alejandro Valderas considera inviable una exposición de los Decreta en León por la difícil situación económica. «Los traslados y los seguros para traer los documentos son carísimos y la Junta no tiene fondos», dice. Otro tanto opina sobre la posibilidad de hacer un facsímil de los Decreta y depositarlos en San Isidoro. «No hay dinero y menos para cultura», lamenta.

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