Villarmún logra recuperar un retablo originario del monasterio de Eslonza
La obra, que ha sido restaurada por Delia Fernández, es originaria del siglo XVIII.

La iglesia de Villarmún, situada en el municipio de Gradefes, va recomponiendo poco a poco las obras que habitan en ella. En esta ocasión el turno ha sido para uno de los retablos que integran el templo, y que ha visto recientemente concluida su recuperación. El proceso de restauración del retablo, que ha tenido un coste aproximado de 8.800 euros y en el que han colaborado instituciones políticas y religiosas, ha durado dos meses (de abril a junio), y fue encargado a la restauradora Delia Fernández.
Fernández destaca que las principales patologías que encontró en la obra, del siglo XVIII, fueron una mazonería (parte del marco) dañada por la infección por xilófagos, algo que calificó como «muy frecuente» en las obras de arte en las que el soporte es de madera. Otro de los deterioros que presentaba la obra era la pérdida de soporte o falta de molduras, que también puede llegar a ser común, fruto de un traslado incorrecto, golpes o un exceso de humedad —hay que recordar que la obra fue trasladada desde el cercano monasterio de Eslonza, hoy en ruinas—. Fernández también mencionó el exceso de suciedad en la capa de oro que cubre el retablo debido a factores como el polvo ambiental, excrementos de insectos o barnices mal aplicados.
La fase de restauración de esta pieza comenzó por desmontar el retablo para poder tratar la mazonería por la parte posterior y aplicar los productos correspondientes. Más tarde hubo que unir algunas piezas que se habían separado por varios motivos, tales como una incorrecta adhesión a la pared de la iglesia o posibles golpes. Además, otra de las fases consistió en aplicar un consolidante en las ‘lagunas’ donde se había desprendido la capa de oro, para evitar que ésta se siguiese desprendiendo. En cuanto al lienzo, Fernández tuvo que esmerarse para consolidar las capas del propio cuadro y conseguir que no se siguiesen desprendiendo. Otro de los procesos llevados a cabo fue limpiar el lienzo y reintegrarlo volumétricamente, aunque sin embargo la parte más vistosa fue el arreglo y retoque la policromía, también dañada.
Hoy, una vez llevada a cabo la restauración, puede observarse la limpieza en la obra: el retablo está desinfectado de los daños y se ve cómo se ha conseguido nivelar las zonas dañadas al tamaño original.
Colaboración institucional
Pedro Puente, vicario del Obispado de León, subrayó que ha sido «estupendo» que entre las cuatro partes que se han encargado de costear los trabajos —Diputación, Obispado, Caja España y Ayuntamiento de Gradefes— «hayamos podido contemplar esta maravilla».
También subrayó que, «a pesar de que les desborda todo lo que hay que hacer, cuando encontramos un ayuntamiento sensible como el de Gradefes, por nuestra parte ponemos todo el esfuerzo necesario. Y que aunque sean obras grandes, si se hace con la aportación de todos, entonces se hacen más pequeñas y es posible abarcarlas».
Asimismo, la alcaldesa de Gradefes, Ana Isabel Ferreras, señaló que labores como ésta son propias de un ayuntamiento como el suyo, que tiene «ni más ni menos que cuatro bienes de interés cultural» y algunos de las joyas más importantes del patrimonio leonés, por lo que quiere «seguir apostando por el patrimonio de esta comarca».