Jordi Mollà: «¿Hollywood? Si lo llego a pensar dos veces, no lo hago»
El actor español presenta ‘Riddick’, en la que le da el alter ego a Vien Diesel.

El actor catalán en ela habitación del hotel de Los Angeles de la promoción.
El eterno retorno del actor español Jordi Mollà a Hollywood esconde una relación que se inició hace más de una década prácticamente por casualidad y que retoma ocasionalmente en busca de un papel con el que demostrar todo su talento interpretativo. «Me gustaría hacer aquí una película con un personaje donde pudiera desplegar todo», dijo el intérprete catalán en una entrevista con Efe por la presentación de Riddick , de estreno el próximo viernes en EEUU, donde últimamente ha trabajado en cintas comerciales como Noche y día (2010) o Colombiana (2011).
«La gente de la industria conoce mis películas en España. Me gustaría hacer un personaje que dijeran: ‘Esto ya no es lo de antes’. Si haces películas de estas grandes, de alguna manera te haces un nombre y tal vez te lleven a esa película independiente americana que puedas levantar. Como le pasó a Javier (Bardem) en ‘Antes de que anochezca’ . Costaba 4 chavos, pero estaba bendecida y él estaba enorme», declaró. Sin embargo y pese a una trayectoria que incluye títulos como Blow (2001) —donde conoció a su buen amigo Johnny Depp—, Dos policías rebeldes (2003) o Che: Guerrilla (2008), Mollà admite que se lanzó a la aventura estadounidense «aterrorizado». «Pasó todo tan rápido que si lo llego a pensar dos veces, no lo hago», confesó.
Su primera vez
Mollà recordó que había acompañado a su novia modelo a Nueva York —era su primer viaje a EEUU— y probó suerte con la directora de casting Avy Kaufman, tras lo que recibió instrucciones de volar a Los Ángeles un mes y medio después, el 7 de enero de 2000. «En el avión, una señora me preguntó si estaba enfermo. No había dormido. Estaba muy asustado», declaró.
Mollà, de 45 años, cogió el toro por los cuernos y le echó el valor necesario pero, según indicó, tal fue su temor que la noche anterior soñó que se tiraba a una piscina sin agua.
El español se embarca esta vez en Riddick , la tercera entrega de la saga de ciencia ficción protagonizada por un Vin Diesel que se encuentra en la cresta de la ola gracias al éxito de la franquicia Fast & Furious .
Tras lo acontecido en Pitch Black y Las crónicas de Riddick , el director y guionista David Twohy crea una nueva historia para el lucimiento de Diesel en el papel de Riddick, un peligroso convicto buscado por todos los cazarrecompensas de la galaxia.
En esta ocasión, Riddick, dado por muerto en un planeta desértico donde debe hacer frente a depredadores alienígenas, se ve forzado a alertar a sus mayores enemigos para que le ayuden a escapar, si bien estos, liderados por Santana, el personaje de Mollà, aparecerán con otras intenciones. «Es un personaje que quería traerlo a la tierra, a pesar de estar en un mundo de ciencia ficción», indicó el actor, quien no se separa de su machete en el filme y que, con un par de pinceladas en las escenas iniciales, traza los gustos sadomasoquistas del mercenario al que encarna. A Diesel lo calificó como «gran profesional», si bien tuvo que soportar de él su afán de perfeccionismo. «Hasta que no sale lo que él quiere, no para. A veces rodamos 16 horas. Una paliza descomunal. No me gusta hacer muchas tomas», indicó.