Diario de León

El arquitecto del museo imposible

El leonés Moisés Puente rinde homenaje a Alejandro de la Sota en una exposición que coincide con su centenario. El artífice del edificio de Correos hizo también dos proyectos fallidos para el Museo de León.

Moisés Puente.

Moisés Puente.

Verónica Viñas
León

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Alejandro de la Sota corrió la misma suerte que Gaudí: su arte no fue comprendido en León. Cuando se cumple ahora el centenario de su nacimiento, el arquitecto y editor leonés Moisés Puente prepara una exposición en el Museo ICO de Madrid sobre la trayectoria del autor del edificio de Correos de la capital leonesa.

Para De la Sota, León fue una ‘pesadilla’ durante quince años. En 1980 arrancaba el proyecto para construir un gigantesco cubo en pleno jardín de San Francisco. El diseño rupturista con la arquitectura conservadora que hasta entonces se hacía en León fue fruto de airadas críticas.

«Nadie dijo nada del edificio de la Junta, que es para bombardearlo y, en cambio, criticaron Correos, que es de lo mejor que hay en León», asegura Puente. De hecho, Correos es uno de los seis edificios incluidos en la exposición, que, «por problemas de presupuesto», en lugar de una antológica dedicada al arquitecto gallego ha terminado siendo un ‘cara a cara’ entre De la Sota y Miguel Fisac, que también habría cumplido ahora cien años. La muestra del ICO, que abre sus puertas el día 17, mostrará algunos objetos del edificio que se alza en el jardín de San Francisco, como una lámpara del vestíbulo, un ‘trozo’ del mostrador y un banco.

En 1991 el edificio de Correos de León era elegido en la Bienal de Arquitectura como una de las mejores obras de los ochenta en España. La noticia en León pasó prácticamente desapercibida. El cubo de De la Sota era seleccionado junto al Museo Romano de Mérida, de Rafael Moneo; el bloque de viviendas de la M-30, de Sáenz de Oiza; o la reforma del Palau de la Música, de Óscar Tusquets y Carlos Díaz.

De la Sota justificó en su momento el diseño de Correos alegando que «se trata de hacer un cubo que funcione». El edificio, inaugurado en 1984, costó 700 millones de las antiguas pesetas. El arquitecto llegó a pedir al Ayuntamiento —tal y como consta en un artículo del DIARIO DE LEÓN de 1982— que le permitieran remodelar el jardín que se extiende ante la fachada principal del edificio.

El palacio del obispo

Ese mismo mes se reunieron responsables de la Diputación y el Obispado con el entonces director general de Bellas Artes, el historiador Javier Tusell, para negociar el canje del antiguo edificio de Correos, situado frente a la Catedral y propiedad de la Corporación Provincial, por el Palacio Episcopal, para instalar aquí el Museo de León y poder exhibir miles de piezas que hasta entonces se apiñaban en San Marcos.

El nuevo Museo Provincial —como se denominaba entonces—, fue un tema enquistado durante años, en los que el proyecto, encomendado a De la Sota, se archivó y desempolvó cíclicamente. El arquitecto gallego se proponía vaciar casi por completo el Palacio Episcopal, salvando las crujías de la fachada principal y el perímetro amurallado medieval, así como elevar el inmueble un piso para ‘igualarlo’ al contiguo seminario. «Era un proyecto precioso», según Puente, que incluirá en la exposición de Madrid planos y bocetos originales de la frustrada conversión del palacio en museo.

En su memoria del proyecto, De la Sota parte de la idea de que «un museo es un almacén de cosas buenísimas y, como nada ha sido creado para almacenarse, su existencia es un hecho antinatural. Debe ser envuelto el museo-almacén con dependencias más alegres y uso más permanente: bibliotecas, escuela de restauración, oficinas de información y turismo, bar…», dijo. Pero este plan se fue pronto al traste, por la reticencia del Obispado a canjear el palacio a cambio del edificio de Correos diseñado en 1910 por Cárdenas.

En 1988 la Junta decide realizar un estudio sobre los edificios y solares idóneos para el futuro Museo de León. Ni el Palacio del Conde Luna ni el viejo edificio de Correos o la antigua cárcel sirven como sede, según las conclusiones del informe de la Junta, que considera el lugar «más idóneo» el solar que posee la Diputación en Santa Nonia.

El segundo intento

En 1990 Alejandro de la Sota, que por entonces tenía 77 años, recibe el encargo de proyectar el Museo Provincial en un solar de la calle Santa Nonia, entre la Biblioteca Pública y el Conservatorio, donde actualmente hay un párking. El proyecto, que iba a ser financiado por el Ministerio de Cultura, rondaba los 500 millones de pesetas y tenía un plazo de ejecución de tres años.

De la Sota entregó los planos a finales de 1995, pocos meses antes de su muerte. Se trataba de un modernísimo edificio articulado en tres partes que se sucedían longitudinalmente, adaptándose a la curvatura del solar. Un prisma cúbico, compartimentado en varias plantas o graderíos; dos de sótano y cuatro en superficie.

La unidad del cubo la proporcionaban una serie de huecos que lo perforaban totalmente, a modo de patios interiores, en los que se colocarían obras de arte de gran tamaño. Era un edificio marcado por la luz natural, gracias a los gigantescos ventanales. Finalmente, el proyecto sería descartado y olvidado.

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