Diario de León

El Planeta busca ganadora

Las quinielas colocan a Clara Sánchez como favorita al premio dotado con 600.000 euros que se falla esta noche, junto a Carme Riera, María Dueñas y Ángela Becerra.

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miguel lorenci | barcelona
León

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Alice Munro fue la ganadora número 13 del Nobel de Literatura. Si se cumplen los pronósticos, esta noche conoceremos a la ganadora número 14 del premio Planeta de Novela, que con 48 varones y 13 féminas en su palmarés, busca ganadora para su sexagésima segunda edición. Todo indica que será una escritora quien se lleve los 600.000 euros de ‘bolsa’ e incluya su nombre en la nómina del premio mejor dotado del panorama comercial español.

Entre las difusas candidatas, Clara Sánchez, Carme Riera, María Dueñas y Ángela Becerra. «Nos conviene premiar a escritores emergentes; un Planeta que descubra autores. A mí no me sale rentable premiar a un autor consagrado», dijo José Manuel Lara, el patrón del emporio Planeta, que, con todo, no niega que entre las citadas estuviera la ganadora. Advierte, sí, que sería contraproducente que el premio fuera para una autora que vende de por sí ciento de miles de libros con cada título. Es el caso de Ruiz Zafón o de María Dueñas, autora de El tiempo entre costuras, cuya serie estrena en breve Antena 3, la televisión de Lara, mucho más explicito a la hora de condenar la piratería y defender «a muerte» la propiedad intelectual, en la denuncia los estragos de la deriva nacionalista catalana y en el optimismo ante la recuperación económica.

El jurado confirmó que muchas de las casi 500 novelas que se han presentado este año toman el pulso a la actualidad y en muchas de las diez finalistas es evidente el protagonismo de las mujeres. «Hay historias costumbristas, policíacas, sentimentales e históricas, todas apegadas a la realidad, que bucean en conflictos, miedos e ilusiones, ya sea desde el prisma de la intriga o desde un perspectiva más emocional», resumía Emili Rosales, secretario del jurado. Juan Eslava Galán confirmaba a su vez «cierto predominio de temáticas femeninas», lo que «no quiere decir que se hayan escrito por mujeres».

Elogió y glosó la calidad de las diez finalistas, casi todas protegidas por seudónimo: Mermelada de pétalos de rosas , de Rilan Dabel (seudónimo); París en los zapatos , de Oliveira sin Sena (seudónimo); La dama del hechizo, de José Calvino (seudónimo); Alguacil de la Casa y Corte, de José María Cuadro; Volver a los diecisiete, de Salvador Durán (seudónimo); Una obstinada impronta, de Juan Burgos Baruel; La Quebrada del Roble, de Peter Notwen Abudsen (seudónimo); El pacto, de Jorge Sugar Bescos; Mamá se muere otra vez, de P. Farray (seudónimo) y La reencarnación de Eva, de Cristina Sandín. La solución al filo de la medianoche, cuando en el Palacio de Congresos de Cataluña se anuncie el fallo del 62 Premio Planeta en la tradicional velada literaria que volverá a reunir en la capital catalana al presiden Artur Mas y al ministro de Cultura, José Ignacio Wert. Junto a Rosales y Eslava Galán, completan el jurado Alberto Blecua, Ángeles Caso, Pere Gimferrer, Carmen Posadas y Rosa Regàs.

20.000 autores

«Pido ayuda para defender la propiedad intelectual, que es sagrada», reclamó Lara tras recordar que se han vendido 40 millones de ‘planetas’, un premio al que han optado 20.000 autores en más de medio siglo. La crisis acecha pero «no habrá rebajas ni recortes en la bolsa», dijo un Lara optimista sobre la recuperación económica. «Las cosas van mejor y empezamos a salir moderadamente de la crisis. Por primera vez en siete años, los ingresos publicitarios de las televisiones no han caído con respecto al año anterior. Es un síntoma de que esto empieza a repuntar», se felicitó. Pero su batalla es ahora la «sagrada» propiedad intelectual. «Como editor de libros tomo el compromiso de que cualquier euro que se ahorre del libro de papel al digital sea para el usuario», dijo indignado con los índices de piratería españolas y esperando que gigantes digitales como Amazon o Google «sean aliados antes que enemigos» en la aventura de la edición sin papel. «Lo que no voy a dar es un euro de la propiedad intelectual de nadie. Eso es sagrado», insistió el presidente del Grupo Planeta. «Todo es mucho más complejo. Está el derecho del autor, del traductor, del documentalista, del ilustrador. Si queremos dar al lector el libro que quiere, hemos de conseguir información de los lectores; si no, no cumplimos nuestra función. Es tan propiedad, la intelectual, como el sofá o la televisión y no podemos seguir expoliando a los autores de esta manera».

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