Antonio Colinas apuesta por la libertad en un tiempo agónico
El escritor leonés publica ‘El soñador de espigas lejanas’, anticipo de un gran poemario.

Imagen de archivo del escritor leonés Antonio Colinas.
Sucedió en Cartagena de Indias. El poeta bañezano Antonio Colinas había viajado hasta allí para participar en un encuentro literario y al contemplar el fortín de esta ciudad colombiana pensó que «No sirven en la vida las ideas,/ los hechos, las batallas». El resultado, un año después, es un ‘poema-libro’ titulado El soñador de espigas lejanas, anticipo del gran poemario que el autor de Sepulcro en Tarquinia publicará en el primer trimestre del próximo año bajo el título Canciones para una música silente.
En el poema-libro o poema de poemas, como lo define también su autor, Colinas ofrece su visión de un tiempo agónico y en crisis. «El mal tiene en su seno una jaula / con música muy verde / y el hombre debe abrirla / a fin de liberarla», concluye esta pequeña ‘joyita’ literaria en la que el poeta leonés se sumerge en temas que están muy presentes en su toda obra como la dualidad, los contrarios, la historia y la intrahistoria o las ruinas... Al final, se impone la idea de armonía que antecede al desenlace de un poema a través de símbolos como la luz. La solución a este tiempo agónico, que tiene su paralelismo con la época de la colonización, es la visión intemporal. Hay, como dice Colinas, «una solución esperanzada en la búsqueda del ser y en propagar todo desde la idea de la libertad dentro de nosotros». Colinas piensa en «ese hombre que está al otro lado del océano y que sueña con su aldea, con el pan de su tierra y las espigas». De ahí el título del poemario que anticipa Canciones para una música silente. A aquellos conquistadores, buscadores de oro y de sueños, desde el fortín «les llegaba aquel sueño:/ las lejanas espigas/ del oro de Castilla,/ del otro oro: el del humilde pan...». Establece el autor múltiples paralelismos entre la emigración actual y la conquista de América, entre aquellos esclavos y los de ahora, sobre el mal, los dogmatismos y sobre la muerte. El libro, que cuenta con cinco ilustraciones del artista Gonzalo Martín-Calero, ha sido publicado por la Fundación Jorge Guillén.
No es la primera vez que el autor del Libro de la mansedumbre prueba el formato del libro-poema, que ya ensayó anteriormente con Sepulcro en Tarquinia y La tumba negra.
Sin embargo, avanza Colinas que su próximo poemario «no va a tener el mismo tono de El soñador de espigas lejanas, que tiene una carga racionalista muy grande». Canciones para una música silente estará dividido en tres grandes secciones: Valle de Sansueña, Llamas en la morada —donde incluirá sus poemas más novedosos— y Un verano en Arabí —en el que el escritor retorna a su mundo mediterráneo de Ibiza, donde vivió durante dos décadas—. Además, el libro incluirá Siete poemas civiles, «que remiten a la actualidad más viva, como el último día de vida de Unamuno o un poema sobre Panero padre», explica Colinas. También, el gran poemario dedicará una sección a semblanzas y a los poemas inéditos que adelantó en su Poesía Completa.
Colinas, que ha ejercido una intensa labor como traductor —desde Lampedusa a Leopardi, pasando por Pasolini, Salvatore Quasimodo o Emilio Salgari— tiene en proyecto traducir una serie de entrevistas con Italo Calvino. Mientras, la Universidad de Amiens prepara un monográfico sobre el poeta leonés, que reunirá textos de los principales estudiosos de la obra de Antonio Colinas.