Diario de León

La colección Masaveu saca de su encierro el marfil perdido de San Isidoro

La familia asturiana expone por primera vez sus tesoros en Madrid, entre ellos dos joyas leonesas .

Verónica Viñas
León

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Mide apenas trece centímetros. Es un marfil del siglo XII que representa el Descendimiento, de autor anónimo y procedente del taller creado en San Isidoro por los reyes Fernando I y Sancha. Durante décadas estuvo en paradero desconocido. Ahora, la familia asturiana Masaveu, que ha atesorado durante cuatro generaciones 1.500 obras de arte de un valor incalculable, saca de su encierro esta joya de la corona leonesa, «una de las piezas más importantes de arte decorativo que hay en España en manos privadas», ha explicado el comisario de la exposición, Ángel Aterido.

El CentroCentro Cibeles (CCC) de Madrid exhibe desde hoy las 63 piezas más excepcionales de la colección Masaveu, algunas de ellas nunca expuestas hasta ahora. El marfil de San Isidoro no es la única obra leonesa de la colección. También está la Asunción de la Virgen con donante, un óleo sobre tabla del siglo XV, de 136 x 92 centímetros, atribuido al Maestro de Palanquinos, una de cuyas tablas adquirió recientemente en una subasta la Junta de Castilla y León y actualmente en el Museo de León. La exposición, titulada Colección Masaveu: del románico a la Ilustración. Imagen y materia, reúne obras que jamás se han visto de Zurbarán, Murillo y El Greco. Una suerte de Museo del Prado en miniatura.

Detrás de la fastuosa colección Masaveu está la historia de una singular familia ovetense. El fundador del emporio empresarial es Pedro Masaveu Rovira, al que sucede su hijo Elías, quien en 1898 funda la Sociedad Anónima Tudela Veguín –primera fábrica de cemento artificial en España–. Una desahogada posición económica y una afición por el arte le permiten adentrarse en el mundo del coleccionismo y crear la primera galería de arte en la capital asturiana. El siguiente de la saga es Pedro Masaveu Masaveu (1886-1968), quien, asesorado por Enrique Lafuente Ferrari —uno de los más destacados historiadores del arte español del siglo XX—, da comienzo a la gran colección de arte. Le sucede Pedro Masaveu Peterson (1939-1993), que incrementará de forma notable los fondos artísticos familiares. Llega a reunir tal cantidad de obras que, además de la colección que ha heredado, decide crear una propia. A su muerte, en 1993, su hermana, María Cristina, asume la responsabilidad sobre las dos colecciones: la Masaveu y la de Pedro Masaveu, que entrega al Principado y que actualmente se expone en el Museo de Bellas Artes de Asturias. Esta colección abarca 410 obras, una de cuyas joyas es E l retablo de Santa Marina , de la desaparecida iglesia de Mayorga de Campos en Valladolid, obra también del Maestro de Palanquinos.

Fallecida Cristina Masaveu en el 2006, es su primo Elías Masaveu Alonso del Campo quien prosigue la labor de mecenazgo y consolidación de una colección tan excepcional como poco conocida hasta ahora.

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