Manuel Rivas se adentra en la vida de Vicente Ferrer
Manuel Rivas, una de las voces más sobresalientes de la literatura gallega contemporánea, sigue la huella del «padre de los intocables» en Vicente Ferrer. Rumbo a las estrellas, con dificultades, una obra que retrata a una figura que, «gastando sandalias», llegó donde nadie antes había puesto los pies.
Rivas describe su libro como «híbrido sinestésico», entre reportaje y ensayo, en una aproximación a esa India desconocida por el autor y escrito «con el hemisferio irracional y de las emociones». Con un gran manejo del lenguaje y una gran ternura, el periodista se aproxima a las historias de «los náufragos» -nombre que Ferrer dio a los habitantes de Anantapur- a través de los cuales va descubriendo la figura y personalidad del activista social. «Poco a poco me di cuenta de que Ferrer fue un adelantado a su tiempo, un hombre en continua revolución», expone el autor, que asegura que emprendió el viaje hacia la «tierra olvidada», desprovisto de conocimiento alguno sobre el cooperante al que fue encontrando «a través de la huella que dejó». Según Rivas, Ferrer sigue siendo una figura desconocida «cuya vida no se puede entender sin ser consciente de su trayectoria», que hizo que un niño que cantaba en un coro de la iglesia se afiliara al POUM, «la izquierda más avanzada», se alistara a la Quinta del Biberón y estuviera preso en el campo de trabajo de Betanzos antes de hacerse jesuita.