Diario de León

Mensajeras de la ruina

El desplome de una gárgola de San Marcos, como ocurrió en 2006 con dos de la Catedral, cuestiona el estado de los monumentos leoneses .

Verónica Viñas
León

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Parece el argumento de una novela gótica. Las gárgolas de los tres principales monumentos de la capital leonesa —Catedral, San Isidoro y San Marcos— anuncian la ruina. Y lo hacen inmolándose, precipitándose al vacío. Son mensajeras de malos augurios.

Las primeras en ‘suicidarse’ fueron dos gárgolas de la Catedral en el 2006. Fue un grito desesperado. Tras años sin subvenciones, el templo gótico llegó a un punto límite. Junta y Ministerio de Cultura se vieron obligados a aprobar subvenciones para evitar derrumbes más graves, que habrían sido un auténtico escándalo. Las dos gárgolas obligaron a las administraciones a revisar 7.000 ornamentos pétreos de la Catedral. El departamento que entonces presidía Ángeles González-Sinde se vio forzado a destinar 688.370 euros a las obras de rehabilitación de la cubierta de la nave central, el hastial, pináculos y otros elementos pétreos en la portada meridional de la Catedral. Las gárgolas destruidas fueron sustituidas por dos réplicas exactas —aunque más livianas—. Una década antes, en 1997, se había caído otra gárgola de la Catedral, que vino a poner en evidencia la falta de sintonía entre el Gobierno y la Conferencia Episcopal, quienes llevaban años aplazando el Plan de Catedrales, por importe total de 1.200 millones de las antiguas pesetas.

Lluvia de piedras

Diciembre del 2006 fue un año negro para el Patrimonio. Los ciudadanos asistieron atónitos al desprendimiento de bloques de piedra no sólo de la Catedral, sino también de San Isidoro y las murallas. Meses después empezarían los primeros trabajos en la Colegiata, asumidos por el Cabildo y la Junta, a la espera de una comprometida subvención de la entonces Caja Madrid (hoy Bankia) de 2 millones de euros, que no llegó nunca.

Ahora ha sido una gárgola de San Marcos la que ha puesto en alerta a Patrimonio del Estado y Turespaña. En las próximas semanas los técnicos determinarán el estado de conservación de la fachada de uno de los edificios más sobresalientes del Renacimiento español.

Los informes determinarán si ha sido un desprendimiento puntual o si la fachada del buque insignia de la red de Paradores precisa una rehabilitación integral.

Restaura que restaura

Lo cierto es que la portada del Hostal de San Marcos ya sufrió una gran intervención en 1995, que permitió recuperar uno de los elementos más ‘tocados’ del edificio —el torreón—. Aquellos trabajos fueron sufragados por el Ministerio de Cultura, que invirtió 1,2 millones de euros. La restauración corrió a cargo de la empresa madrileña Pro Art, la misma que rehabilitó en el 2000 la espectacular escalera que da acceso a las habitaciones de los canónigos de San Isidoro, obra de Juan del Ribero.

En 1993 también el parador se llenó de andamios para una reparación urgente, por importe de 18 millones de pesetas, tras desprenderse una talla —uno de los santos quedó decapitado—. Apenas nueve años antes, en 1984 , la portada de San Marcos fue rehabilitada por la Dirección General de Bellas Artes, que costeó las obras, por 9 millones de pesetas.

El desplome periódico de ornamentos y la sucesión de intervenciones cuestiona ahora la eficacia de tres restauraciones en el plazo de once años.

La fachada de San Marcos no se libró de la ‘rapiña’ de los saqueadores del Patrimonio, que el siglo pasado esquilmaron decenas de monumentos leoneses. El magnate de la prensa norteamericana W. Randolph Hearst, entre sus compras compulsivas, adquirió varios medallones de la fachada del Hostal de San Marcos.

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