El triunfo de Antena 3
Crítica de televisión yolanda veiga
Aantena 3 ha ganado ‘in extremis’ la carrera por la audiencia de noviembre.
Ha hecho falta ‘foto finish’ porque la diferencia ha sido mínima, una décima que cuenta mucho para ellos. Hasta que TVE empezó a descalabrarse, Antena 3 quedaba siempre en tercera posición. Y eso en una carrera de tres, que es lo que es pese a los cuarenta canales de la TDT, significa llegar el último. Así que el triunfo, por justo que haya sido, resulta significativo.
A ellos les sirve para fardar ante los anunciantes y a los demás nos sirve como demostración de que otra tele es posible. Ni mejor, ni peor. Simplemente otro modelo de televisión. Antena 3 apenas tiene deporte porque dicen que es muy caro y no sale rentable, aunque seguro que pujan de nuevo por la Fórmula 1, que les da buenas audiencias y cierto estatus. Aunque tardaron en darse cuenta, también acabaron por renunciar a los realities , uno de los géneros más rentables.
Algún estudioso tendría que investigar por qué a Telecinco le funcionan todos los realities shows , tanto si los montan en una casa de campo en Guadalix de la Sierra, como si se marchan a una isla de Honduras o a una granja asturiana.
A Antena 3, después de Confianza ciega (¡qué nostalgia!) no le salió ninguno bien, así que acabaron por rendirse. Y también se despojaron del corazón, quizá porque no les interesaba o tal vez porque no podían competir con Sálvame . Entonces probaron a recuperar un género que antes era el ‘leit motiv’ de cualquier cadena, pero que luego cayó en desuso, devorado por las nuevas tendencias de programas situados más en los extremos: el entretenimiento familiar.
El gran exponente fue Un, dos, tres , un programa para niños y mayores. Y ahora son buenos ejemplos Tu cara me suena , Me resbala , ¡Ahora caigo! ... Programas diseñados para ver en familia, frente a la moda del consumo individual que ha querido imponer la TDT con los canales temáticos.
Hay que aplaudirle a Antena 3 el esfuerzo por diferenciarse, el mérito por no haber caído en lo fácil, aunque a veces les pueda la tentación como a todos.
A ellos les puede menos veces, eso sí.