Muere Elvira Quintillá, secundaria de lujo del cine

Elvira Quintillá.
Acaso pocos podrían recordar su nombre a la primera, pero el rostro de Elvira Quintillá está en la memoria colectiva de varias generaciones de españoles. La actriz, secundaria de lujo en nuestro cine en la segunda mitad del siglo XX, pionera de la televisión, intérprete teatral tan segura y eficiente sobre las tablas como ante las cámaras, estuvo presente en los títulos más señeros de Berlanga, Bardem, Forqué o Camus. La encantadora señorita Eloísa, la maestra de ¡Bienvenido, Míster Marshall!, o la esposa del Plácido que encarnó Cassen, falleció ayer en Madrid con 85 años cumplidos y tras casi dos décadas alejada de los escenarios, los focos y los platós. Su capilla ardiente se instaló en el tanatorio de la M-30 de Madrid ciudad en la que los restos de la actriz recibirán sepultura hoy. Qunitillá, viuda de otro grande del teatro, el actor José María Rodero con quien se casó en 1947, fue una de las pioneras de la televisión española y trabajó a las órdenes de grandes cineastas como Luis García Berlanga, Juan Antonio Bardem o Mario Camus. El destino ha querido que Elvira Quintillá falleciera apenas diez días después que Lolita Sevilla, compañera de reparto en el papel de Carmen Vargas en ¡Bienvenido Míster Marshall!. La censura impidió a Quintillá rodar una escena crucial para Berlanga, el sueño de la maestra, en la que deberían aparecer fornidos, rubios y atractivos jugadores de rugby haciendo una melé sobre la joven señorita Eloísa. Berlanga no se sacaría la espina hasta el año 2002, cuando ya octogenario pudo rodar El sueño de la maestra con Luisa Martín.