Diario de León

‘Claraboya’ se rodea de amigos

Ediciones Eolas publicará en diez días un gran libro en recuerdo de la emblemática revista leonesa en el que participan más de sesenta autores entre escritores, profesores, críticos, fotógrafos y artistas plásticos.

Delgado, Fierro, Díez y Llamas, en el congreso de escritores celebrado en Cármenes en 1995.

Delgado, Fierro, Díez y Llamas, en el congreso de escritores celebrado en Cármenes en 1995.

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e. gancedo | león
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Dice el escritor Ángel Fierro, uno de los padres de Claraboya , que el homenaje que tuvo lugar el pasado mes de octubre en el Auditorio Ángel Barja con motivo de los 50 años del nacimiento en León de esta insigne revista poética fue «un fogonazo, como lo es todo acto público». Y que los asistentes —estaban los miembros fundadores con excepción del fallecido Agustín Delgado, la iniciativa sirvió también de recuerdo y tributo al gran poeta de Rioseco— vieron entonces la necesidad de que aquellas palabras quedaran fijadas de una manera más sólida y duradera.

Y ese testimonio sólido y duradero ha tomado forma de libro de gran formato y mucha paginación, Claraboya y sus amigos . Una aventura poética renovadora , que ya está en imprenta y que se presentará en sociedad dentro de diez días. Su publicación, un acto no exento de valentía, ha corrido a cargo de Eolas Ediciones después de que las solicitudes de apoyo a las administraciones resultaran infructuosas. «Es un proyecto ambicioso y además muy caro —admite Héctor Escobar, responsable de la editorial—, pero es la única manera de que la huella, el testimonio, permanezca». «En un principio pensamos en reunir a los autores y colaboradores principales de Claraboya —recuerda Fierro—, no demasiados y los que quedan ya bastante mayores claro está, fíjate que aquello comenzó hace 50 años, así que decidimos abrir el foco e incluir a seguidores de la revista, gente para quienes Claraboya significó valiosas enseñanzas, seguidores del fenómeno, otros poetas, novelistas, críticos, profesores, catedráticos...».

Al final, son 53 los autores que han aportado sus textos a esta obra, y más de una docena los artistas plásticos y fotógrafos que han hecho llegar sus dibujos e imágenes. Un total de 240 páginas, la mayoría en color, entre las cuales pueden contemplarse interesantes fotos históricas del equipo fundador, portadas, ilustraciones, etc. Además, varios de los textos incluidos aparecieron en su día, originalmente, en las páginas del suplemento literario de este periódico, Filandón , a lo largo de los últimos meses del 2013, año en el que se celebró el cincuenta aniversario del primer número de Claraboya . Espiga Fierro los nombres de Antonio Gamoneda, Luis Mateo Díez, José María Merino, José Antonio Llamas, Julio Llamazares, Juan Carlos Mestre, Colinas, Aparicio, de poetas jóvenes actuales... sin olvidar, como apunta Héctor Escobar, artistas que en aquella época colaboraron con la revista, y otros, y así, Higinio del Valle, Antón, Vargas, Manuel Jular, Llamas Gil, Zurdo... también están presentes obras de Castorina y de Amancio, y fotografías de Manuel Martín y de Amando Casado, quien además se ha encargado de la maquetación y la digitalización de las imágenes. «La verdad es que la nómina es impresionante, asombra la cantidad de artistas de categoría que tenemos en esta provincia», reflexiona Fierro.

Y una exposición

Aunque la idea y la recopilación de materiales prendió y se materializó en 2013, será en dos semanas cuando se presente públicamente Claraboya y sus amigos y esté a disposición de todos los lectores en las librerías. Pero su recorrido será todavía más largo, dado que sus muñidores ya están preparando una exposición, posiblemente itinerante, con ilustraciones, imágenes y algunos textos presentes en el libro. «De momento, el Ayuntamiento de Astorga ya se ha comprometido con la idea», avisa Fierro, quien ha venido ejerciendo de activísimo animador en todas las acciones del aniversario. El libro, por otro lado, quiere actuar a modo de making of , de cómo se hizo aquella revista («con imágenes de cuando ellos eran autores jóvenes y mucho menos conocidos de lo que son hoy») además de estar dedicado, como no podía ser de otra manera, a Agustín Delgado, verdadero ‘cerebro’ del proyecto, según recuerda Héctor Escobar.

Es, en todo caso, un «reconocimiento coral a lo que supuso la revista Claraboya », y el que lea entero el libro «se hará una idea bastante concreta de lo que fue», cree Ángel Fierro, quien ahora echa la vista atrás y confiesa que ninguno de ellos se imaginaba la repercusión que conseguiría la publicación, con ecos en Barcelona, Madrid, Málaga, modelando la poesía que se practicó después, con muchos suscriptores, con presencia americana... «Nosotros defendíamos una apertura para la poesía española, que entonces estaba muy enclaustrada», rememora el autor de los Romances del Moro Qil .

Unos textos entre los que se descuella el del premio Cervantes Antonio Gamoneda, en el que resume de forma certera la esencia de aquella aventura literaria que nació en 1963 y permaneció activa hasta el 1968, y que comienza así: « Claraboya, una revista de poesía bien nacida hace medio siglo en León y no tan bien fallecida menos de cinco años después. Una revista de poesía, sí, pero no faltaban en ella el leve o contundente trazo de los dibujos, ni las prosas, críticas o no, ni (para dar una pista, hacer un guiño, algo, en razón de la sustancia política de aquellos años y sólo por ello, voy a entrecomillar la palabra) el ‘pensamiento’».

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